Tensión bajo el fantasma de un primer fracaso

Miércoles 31 de Marzo de 2010

Ayer, el ambiente en el Cern era tenso inicialmente considerando que el experimento comenzó con bombos y platillos el 10 de septiembre del 2008 y nueve días después se recalentó una conexión eléctrica que causó extensos daños a los enormes imanes y otras partes de la máquina circular que tiene 27 kilómetros de diámetro y está instalada a unos 100 metros bajo tierra.

Esa falla inicial costó 40 millones de dólares. Pero desde que recomenzó en noviembre del 2009, el acelerador ha funcionado de manera impecable y ha suministrado datos valiosos. Rápidamente eclipsó al acelerador hasta entonces más poderoso, el Tevatron en el Fermilab, cerca de Chicago.

Hace diez días, dos haces de protones empezaron a acelerar a grandes energías en direcciones opuestas en el túnel, el lugar más frío del universo con sólo dos grados sobre el cero absoluto. El Cern usó poderosos imanes superconductores para obligar a los dos haces a cruzarse en el camino, creando colisiones y lluvias de partículas.

"¡La naturaleza lo hace todo el tiempo con los rayos cósmicos (y mayor energía), pero esta es la primera vez que se logra en el laboratorio!", comentó un científico en Twitter.

Cuando las colisiones sean rutinarias, los haces contendrán billones de protones, pero las partículas son tan diminutas que muy pocas chocarán entre sí en cada cruce.

En dos ocasiones previas a la colisión de las partículas, los haces que circulaban en sentidos opuestos por el Gran Colisionador de Hadrones, no consiguieron su objetivo. Los intentos de conseguir estas colisiones con las que se quieren recrear los instantes posteriores al Big Bang, comenzaron hacia las 5 (hora local).

"Se perdieron los haces", indicó a Karsten Eggert, uno de los científicos.

Debieron esperar una hora y media para volver a inyectar los haces y lograr una colisión exitosa.