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"Tengo la plenitud y la suerte de poder vivir de mi pasión", confesó Valeria Lynch

La cantante Valeria Lynch dijo que la música es su vida y que no se imagina haciendo otra cosa. presenta su nuevo show “la elegida”, este miércoles en City Center

Domingo 08 de Diciembre de 2013

“Tengo la plenitud de haber podido desarrollar mi vocación y la suerte de poder vivir de mi pasión”, confiesa Valeria Lynch, la máxima exponente de la música popular argentina que ha sabido conquistar el corazón de su público con clásicos que quedarán inmortalizados como “Me das cada día más” o “Mentira”. Aunque lleva vendidos más de 15 millones de placas y tiene más de 35 discos de oro y platino, la cantante asegura que no trabaja para los premios “pero si vienen, bárbaro, son un reconocimiento a la lucha, al esfuerzo y al trabajo”.

   Después de un año de extenso trabajo, la artista porteña regresa a Rosario para presentar su nuevo mega show “La Elegida”, donde repasará las canciones que la gente quiere escuchar y hará un adelanto de nuevos temas, con una puesta de luces, vestuario y escenografía únicos en su género.

Antes de este show que Lynch dará este miércoles, a las 21, en el Centro de Convenciones de City Center, la multipremiada intérprete dialogó en exclusiva con Escenario acerca de su trayectoria, recordó su divertido paso por “Videomatch” con su sketch Vale Valeria y confesó que “quemó etapas como todo el mundo”.

   —¿Cómo es tu nuevo espectáculo, “La elegida”?

   —Estoy feliz porque voy con mi nuevo espectáculo con el cual debuté en el Gran Rex haciendo cuatro funciones impresionantes, repletas y con un público fantástico. Para mí el Rex es un punto de partida para después mostrar el show en otros lugares. Así que estoy preparadísima para llevarlo a Rosario. El recital dura dos horas, están todas las canciones que la gente pidió por internet, que son las que el público quiere y conoce, incluso algunas que no hacía desde hace mucho tiempo. También voy a hacer un homenaje a los sesenta. Además hago cuatro cambios de vestuario... En fin, es un show que la gente disfruta mucho; hay de todo y para todos los gustos. Si bien las canciones son mis éxitos, que son muchísimos, desde la década del ochenta hasta ahora, siempre hay una renovación y un aggiornamiento en cuanto al vestuario, la iluminación, la parte técnica. Y encima el City Center es maravilloso, entran dos mil personas en esa sala y cada vez que me presento la gente de Rosario me acompaña.

    —Tenés más de treinta años de trayectoria y sos una de las mujeres referentes de la música argentina, tenés una voz que causa escalofríos, ¿cuándo descubriste tu don?

   —Canto desde que tengo uso de razón. Mi mamá me contaba que cuando yo tenía dos años íbamos de viaje a La Plata en un micro para visitar a mis tíos que vivían allá, ¡no había autopista ni nada! Mi mamá me vestía divina y yo me ponía a cantar. Al principio la gente decía: “Ay qué linda, qué amorosa”, pero cuando cantaba las dos horas seguidas...¡me querían matar! Así que mi mamá me contó que desde que tenía esa edad ya cantaba. Después en la época de la primaria yo siempre era la elegida para cantar en los actos, para actuar en las fiestas y en los coros siempre era la primera voz, la solista. A los 14 años, paralelamente a la escuela secundaria decidí estudiar canto, después me recibí de Perito Mercantil y ahí tenía dos opciones: seguir Derecho o seguir perfeccionándome con la música. Y elegí la música, que hoy es mi vida, no sólo es mi profesión sino mi vocación. Y por suerte no me equivoqué y elegí un buen camino. Desde chiquita canto, no me imagino haciendo otra cosa que no sea esto. Y poder comunicarme con la gente a través de la música. Tengo la plenitud de haber podido desarrollar mi vocación y la suerte de poder vivir de mi pasión, que es bastante difícil, así que estoy muy agradecida por todo lo que tengo.

   —Fuiste ganadora de numerosos premios como el Grammy Latino, el Martín Fierro, el Konex a la cantante de la década, el Ace y muchos más... ¿Significan algo los galardones para vos o tu gratificación viene por otro lado?

   —Significan mucho. Los premios son como un incentivo, una forma de hacerte ver que estás haciendo las cosas bien. A mí me encantan los reconocimientos porque me parece que es una forma de demostrar que te quieren, te respetan y te admiran, y eso es lo que busca un artista toda la vida. Es muy linda la admiración del público, de la crítica y de los colegas. Así que me encanta recibir premios, son siempre bienvenidos porque te obligan a seguir creciendo y a seguir perfeccionándote. No trabajo para los premios, pero si vienen, bárbaro, son un reconocimiento a la lucha, al esfuerzo y al trabajo.

   —Todos siguen recordando tu ciclo en “Videomatch” en 1997, Vale Valeria, donde eras parte de una cámara oculta a otros cantantes... ¿Pensás que el público se enganchó con el reality del baile y el canto o se extrañan ese tipo de cámaras ocultas, ese perfil humorístico de Marcelo Tinelli?

   —¡Ay, fue muy divertido! Cuando me llamó Tinelli para hacer “Vale Valeria”, la primera reacción mía fue decirle: “No, me van a matar, estás loco”. Y él me decía: “No, no, dale, hacelo que nadie se lo va a imaginar, a vos te quiere todo el mundo”. Así que me convenció, y la verdad es que tenía razón porque ninguno de los invitados se iba a imaginar que iba a hacer una cámara oculta que sorprendía a los invitados. Porque en esa época las cámaras ocultas no eran tan populares como ahora que la gente se da cuenta. En ese momento era una novedad, así que era mucho más fácil engañar al invitado. Para mí fue fantástico porque me conectó con otro tipo de público más joven al que no tenía mucho acceso hasta ese momento. Dentro del programa de Tinelli, éramos el micro de más rating, alcanzaba 43 puntos, fue impresionante. Tinelli es un tipo que se reinventa constantemente, hoy hace el “Bailando...”, mañana le agrega un condimento, después hace “Cantando...” y le va bien con todo. Es un tipo que, te guste o no, revolucionó la televisión. Todos los demás programas satélite hablan de Tinelli y cuando no está, también hablan de por qué no está. Creo que todo lo que toca es oro y creó un montón de programas diferentes para toda la familia. Creo que “Soñando por cantar”, que marcó un antes y un después en los realities, fue por otro camino que se fue dando porque la gente lo fue marcando de esa manera. Y la verdad que para nosotros, el jurado, fue fantástico porque nos dio la posibilidad de mostrarnos en otra faceta; primero respetando a la persona que estaba arriba del escenario y después dándole un espacio en al televisión, que es el medio más masivo para mostrarse. Creo que nos mostró más vulnerables. Por más que los cuatro integrantes del jurado éramos súper conocidos y populares, sentimos una llegada más fuerte a la gente porque mostramos nuestro costado más puro y humano.

   —Además tenés tu academia de canto en todo el país...

   —Actualmente tengo once escuelas en todo el país y en el exterior, y la realidad es que hay tantos jóvenes con sueños, ambiciones e ilusiones que tienen ganas de triunfar en este medio. Y la verdad es que es tan difícil triunfar en este medio, sobre todo para la gente que recién empieza. Ahora también estamos abriendo academias en Colombia y Miami. Así que estamos re contentos porque la gente está muy interesada, quiere estudiar y es fantástico. Hay mucha gente talentosa por descubrir. Fijate que actualmente no hay ningún programa de música en la tele que tenga invitados reconocidos como somos muchos, así que imaginate para la gente que no es conocida y recién empieza. Por eso el “Soñando por cantar” vino a cubrir un lugar importantísimo para esa gente que necesitaba un lugar.

   —¿Es cierto que a los 18 no dejabas títere con cabeza”?

   —(risas) Quemé etapas como todo el mundo. A los 18 te llevás el mundo por delante, a los 20 estás un poquito mejor, a los 25 te querés casar, esas son las reglas generales de las mujeres, ¡somos todas iguales! A los 30 querés un hijo y a los 35 te divorciaste... y empieza todo de nuevo. Lo dije en ese contexto, pero después cuando leí esa frase como título casi me muero (risas).

   —¿Qué proyectos tenés para este fin de año y para el 2014?

   —En diciembre tengo 14 shows entre los que está el City Center en Rosario. No sé cómo voy a hacer porque además, entre diciembre y marzo tomo los exámenes de todas las escuelas de canto. En enero me voy a grabar mi nuevo disco a Miami y de paso vamos a aprovechar unos días para pasear y tomar sol. Para el año que viene se vienen muchos shows. En Ideas del Sur nos dijeron que para 2014 pensaban hacer otro formato y convocarme para ser parte del jurado, pero por ahora no es nada seguro, todo puede cambiar de un momento a otro. La verdad que después de tantos años soy una privilegiada en hacer lo que me gusta.

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