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Temas de la semana. Dengue y realismo mágico

Si hacía falta una señal clara para confirmar que la política argentina pertenece definitivamente a los estándares latinoamericanos y no a los europeos o norteamericanos, el brote de dengue que cubre toda la geografía nacional es más que suficiente.

Domingo 19 de Abril de 2009

Si hacía falta una señal clara para confirmar que la política argentina pertenece definitivamente a los estándares latinoamericanos y no a los europeos o norteamericanos, el brote de dengue que cubre toda la geografía nacional es más que suficiente. Una enfermedad tropical, que sin embargo llegó hasta Ushuaia, nos hermana no sólo en el aspecto sanitario con parte del continente sino también con la manera de hacer política.

Nadie podrá negar que el realismo mágico de la novela latinoamericana está presente y con más fuerza que nunca, pese a que una de las obras de García Márquez que expresa esa genial narrativa se haya desarrollado en medio de una epidemia de cólera y no de dengue.

La Argentina, que ha mirado históricamente con desdén a sus vecinos por una pretendida superioridad cultural, económica y social va camino a repetir actitudes que en esta parte del cono sur se ven como folclóricas.

El peronismo disidente más el partido de Macri estuvieron a punto de fracturarse por peleas en la integración de las listas; Gabriela Michetti, vicejefe del Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, será candidata a diputada nacional; Elisa Carrió va segunda detrás de Prat Gay porque tal vez tema enfrentarse cabeza a cabeza con Michetti; el kirchnerismo avanza en la idea de los candidatos testimoniales que nunca asumirán; el peronismo santafesino apela a "neolemas" engañosos para dirimir su interna; en Rosario hay más de 80 listas de candidatos en las internas abiertas y obligatorias para el Concejo Municipal; no cesan los experimentos para que artistas y dirigentes ruralistas se sumen a las listas para juntar algún voto más. Y la enumeración podría continuar.

Todo conforma una gran burbuja que sobrevuela muy lejos de la gente, que tiene preocupaciones más terrenales como la continuidad de su fuente de trabajo, cómo afrontar la crisis que se avecina, el temor a la delincuencia y, además ahora, al mosquito vector del dengue.

La novela. El panorama político local tal vez no diste mucho de lo ocurrido esta semana en Bolivia, donde el presidente hizo una huelga de hambre y denunció un plan para asesinarlo. La imagen de Evo Morales recostado sobre una cama sin recibir alimentos recorrió el planeta. El presidente boliviano sólo puso fin a los cinco días de la inédita medida para un mandatario cuando oficialistas y opositores acordaron una nueva ley electoral que permite su reelección. Quizá no esté del todo mal el resultado de la protesta y probar con lo que propone Morales para seguir luchando contra años de injusticia social, atraso y marginación a que fue sometido históricamente el sufrido pueblo andino.

Sin embargo, el foco de atención giró rápidamente de La Paz hacia el sudeste, donde en la conmovida Asunción del Paraguay Fernando Lugo dio material suficiente para el guión de una novela televisiva. Obispo, padre y presidente, todo en una sola persona, confesó ante su pueblo la paternidad de un niño. Fue tras el reclamo judicial de una joven con la que mantuvo una relación amorosa por más de una década y que se inició cuando era sacerdote de la Iglesia católica.

La chica paraguaya tuvo más suerte que un hijo del ex presidente Carlos Menem que tras años de reclamos recién reconoció su paternidad, o que el del ídolo nacional por excelencia, el "inmaculado" Diego Maradona, en un caso similar en Italia.

La oposición del Partido Colorado en Paraguay quiere hacerle juicio político al presidente Lugo y lo acusa de haber engañado a su pueblo por no haber revelado la verdad y transgredir el Código de Derecho Canónico. En verdad, ese partido fue quien abusó del pueblo durante 61 años consecutivos de alianzas con dictaduras militares, que convirtió a esa Nación en una de las más pobres del hemisferio con una inmensa mayoría de indigentes, analfabetos y enfermos crónicos de males evitables. Fueron los colorados los que siempre sustentaron la corrupción estatal, la represión de opositores y la miseria general. Lugo sabe muy bien de esto porque predicó en una de las zonas más pobres del país, pero tuvo la "debilidad" de haber sucumbido ante la esencia de la naturaleza humana.

 

El celibato. En realidad, el celibato que todavía impone la Iglesia de Roma para sus sacerdotes no surgió con el nacimiento de esa religión. Recién en el Concilio de Trento, entre 1545 y 1563, se convirtió en algo estricto ya que anteriormente los sacerdotes y hasta el Papa podían casarse. En el Código Canónico hoy vigente se precisa que "los clérigos están obligados a observar una continencia perfecta y perpetua por el reino de los cielos y, por tanto, quedan sujetos a guardar el celibato, que es un don peculiar de Dios, mediante el cual los ministros sagrados pueden unirse más fácilmente a Cristo con un corazón entero y dedicarse con mayor libertad al servicio de Dios y de los hombres".

La Iglesia mantiene intacta esta norma desde hace casi 450 años. Tal vez sea tiempo que la revise a la luz de los innumerables problemas que en todo el mundo genera ir en contra de la naturaleza. Pero no parece que el conservador papado de Benedicto XVI vaya a introducir la discusión.

Lugo transgredió una disposición que juró respetar pero eso es sólo una anécdota en un país necesitado de líderes que renueven sus estructuras políticas y sociales para sacarlo del atraso y subdesarrollo.

 

El caso Obama. En medio de estos sobresaltos en algunos países de la región, el viernes se inició en Trinidad y Tobago la Cumbre de las Américas. Como hiciera antes de la reunión del Grupo de los 20 en Londres, el presidente norteamericano Barack Obama llegó a ese país caribeño con algo para mostrar, además de su perro "Bo" que corre por los jardines de la Casa Blanca. Obama levantó la prohibición a los cubanos-estadounidenses de viajar a la isla y enviar dinero sin restricciones. Es el comienzo de una nueva era con Cuba, que debería conducir al fin del bloqueo injusto e inútil.

Tres días antes del encuentro, Obama utilizó otra vez la prensa gráfica para fijar posición y recordar el liderazgo político y económico de los EEUU en el hemisferio. A través de una cadena de diarios del continente, incluido uno de la Argentina, pidió terminar con "trillados debates del pasado", y reconoció que las políticas hacia Cuba no han promovido "libertad ni oportunidades para el pueblo cubano". Sobre la crisis económica pidió poner por fin al debate sobre si "es mejor una economía rígida y dirigida por el gobierno o un capitalismo desenfrenado y sin reglamentar" ya que "es necesario tomar medidas pragmáticas y responsables que promuevan nuestra prosperidad común".

Y en relación al combate de la criminalidad y la violencia, dijo que "no es necesario debatir si la culpa la tienen los paramilitares de derecha o los insurgentes de izquierda; es necesaria la cooperación práctica para reforzar nuestra seguridad común".

Sin dudas, el nivel de debate político que propone Obama es afortunadamente de una calidad muy superior al de la política en Argentina, Bolivia o Paraguay, por citar algunos ejemplos a los que también podrían sumarse Venezuela, Colombia o Ecuador.

Tal vez no tenga el realismo mágico de estas tierras pero sería mejor dejar ese estilo para la literatura y comenzar un camino de pragmatismo que, además del dengue, termine con la estupidez humana y la hipocresía encarnadas en parte de la sociedad.

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