Televisión decadente
En este país es muy difícil sostener un halo de esperanza de que las cosas alguna vez mejoren (ni hablar que cambien). Estamos en tiempos donde la mayor parte de la televisión argentina roza los más altos picos de la mediocridad, lo bizarro y decadente.

Miércoles 08 de Diciembre de 2010

En este país es muy difícil sostener un halo de esperanza de que las cosas alguna vez mejoren (ni hablar que cambien). Estamos en tiempos donde la mayor parte de la televisión argentina roza los más altos picos de la mediocridad, lo bizarro y decadente. Un solo programa “madre” –que de hecho hace una tremenda apología a la violencia, odios y agravios–, y un montón de programas “hijos” que se alimentan durante todo el día repitiendo una y otra vez los mismos episodios. Y desde hace unos días que vengo escuchando que regresa “Gran Hermano”; traté de creer que estaba oyendo mal, lamentablemente no. Antes de que alguno me diga “si no te gusta no lo mires”, desde ya aclaro que no lo pienso ver. Lo que me preocupa es que lejos de un cambio positivo, la televisión argentina siga incorporando más mediocridad entre sus habitantes, lejos de propagar cultura y mejor educación para todos. Si se toman los malos ejemplos, ¿por qué no los buenos? ¿por qué hay que soportar en la televisión un programa que muestra a 12 autoconvocados para ver quien “aguanta mas” para después tener un fácil acceso a la fama y creerse vivos? Aunque otros que quedan en el olvido, o en el intento, la gente ni siquiera se da cuenta de que mientras el programa transcurre se le “mete” la mano en el bolsillo para que mande mensajes de texto que supuestamente hacen a los resultados de las eliminaciones con costos finales carísimos, mientras los mantienen atentos con la posible adjudicación de premios en dinero. En resumidas cuentas: el televidente no puede desprenderse de su celular ni del televisor, y así la sociedad se va empobreciendo en valores y ética, como también en cultura. Se toma como normal un encierro que hasta puede dejar consecuencias psicológicas imborrables; se toma como normal perder la noción del tiempo ya que carecerán de relojes, del afuera, de la actualidad y muchas cosas más que no tiene sentido alguno que una persona viva en su vida, a menos que se tome unos días de descanso y aún así no se desconecta de tal forma del mundo. Esto es Argentina, y la televisión si es culta, ética y buen ejemplo, no pega con el resto de la sociedad.

Jorgelina Colella