Domingo 07 de Marzo de 2010
Los golpes eran más intensos que de costumbre en la obra de Zeballos al 1000 el pasado jueves 25 de febrero. Hasta hacían inaudible la insoportable música, los gritos y los chiflidos a las mujeres que pasaban por el lugar. Martillaban y parecía que era un sismo y ocurrió lo peor: lo asesinaron. Lo abatieron sin piedad y el cable aéreo que alimentaba mi teléfono dejó de existir y con él, a partir de las 16 de ese aciago día, mi teléfono. Hace un año les había anticipado a uno de los encargados y al responsable de la obra que fueran cuidadosos y que por favor no me cortaran el cable. Me prometieron que harían los trámites en Telecom cuando estuvieran por llegar a la altura donde pasaba la conexión, pero no cumplieron. Con respecto a Telecom es tal cual lo describieron varios lectores sobre la burla al usuario con esa maldita voz que en mi caso 30 veces me señalaba que a la brevedad un maldito asesor me atendería, hasta que sonó el teléfono y esta maldita comunicación virtual se cortó. En síntesis los de la maldita obra me dejaron sin teléfono y Telecom se puede estar enterando ahora gracias a La Capital que mi línea no funciona debido a que su ineficiente y maldito servicio de reparaciones intitulado 114 no sirve para nada. Espero que resuciten a mi querido teléfono.
Daniel Ciúffoli
daniciu@hotmail.com