Telecom, como el mar azul
Es que además se cargan otra tarea, la de darle alguna respuesta a la gente que ya no sabe cómo reclamar a esa empresa.

Domingo 18 de Mayo de 2014

Escribo esta carta para agradecer la sinceridad de uno de los dos empleados de Telecom que tienen la ingrata tarea de arreglar los cientos de servicios caídos en la localidad de Maciel hace más de un mes a raíz de una fuerte tormenta. Es que además se cargan otra tarea, la de darle alguna respuesta a la gente que ya no sabe cómo reclamar a esa empresa. Es que después de la caída de postes y cables por lo que se consideró la cola de un tornado, hace ya más de 30 días, el pueblo se quedó literalmente sin teléfonos. Incluso algunos que funcionaron en los días posteriores al meteoro después también salieron de línea, tal vez por los trabajos de reparación del resto. Lo que asombra es que haya pasado tanto tiempo sin que todavía se consiga una solución. No sólo los domicilios particulares están sin servicio telefónico, con gente enferma y discapacitada afectada por ello. Tampoco tienen tono el locutorio del pueblo, la clínica médica y otras oficinas sensibles por el servicio que prestan a los demás. Y no todo el mundo tiene o puede pagar además de la línea fija un celular. Lo curioso del caso es que no sólo no hubo un refuerzo de cuadrillas para paliar el daño con mayor rapidez, como suele hacerse en estos casos, sino que a la hora de pedir explicaciones los pobres empleados de la única cuadrilla que recorre las calles atinó a poner fin a las dudas y respondió: “Para que lo entiendan. A nosotros esto nos va a llevar el mismo tiempo que podría insumirle a usted tomarse toda el agua del mar”. Gracias, me quedó claro. Pero que lamentable.

José Moriconi

Un gracias gigante

El 5 de mayo en esta sección se publicó una carta donde solicitaba ayuda para resolver un conflicto con Iapos, por el pedido de una maestra integradora para mi hija Luciana, de 6 años, que presenta serias dificultades en su aprendizaje y necesita de ella por lo menos tres veces por semana. Desde ese día tuve infinidad de llamados de gente que no conocía, que sin ningún compromiso me brindó un montón de cariño, fuerza y ayuda para seguir. Por ello, y sin ninguna duda, quiero agradecer al diario La Capital por el espacio brindado, a los doctores Guillermo y Facundo de la Defensoría del Pueblo de Santa Fe, a las maestras especiales Amalia y Marisa, al señor Jorge Marcote por su predisposición, a la señora Marinés por sus palabras, al programa “Adónde vamos” (creo que así se llamaba, recuerdo que era de Radio Libertad 1.090 AM), que me hizo una entrevista para que contara el caso; a Silvia del grupo “Sin barreras”, a la señora Nati de Sancti Spiritu, a personas anónimas que me escriben y me llaman preguntando y contándome casos para que los use como ejemplo. A mi compañera de la vida, mi mujer y amiga Eleonora, que es incondicional, a mi familia y amigos. Todos y todas personas comunes y corrientes, sin ningún cargo político, sin ningún lugar en el Estado, a todos muchísimas gracias por ayudarme a seguir en esta lucha. También quiero contarles que el expediente sigue desaparecido, que tuve que hacer un pronto despacho y entregar todo nuevamente para que otra vez haga el derrotero burocrático, el mismo de hace seis meses y que terminó en la desaparición del expediente Nº 15303 0069550 1, solicitud de maestra integradora. Todavía ningún funcionario de Iapos Rosario y Santa Fe, ningún legislador de la ciudad y la provincia, ninguna autoridad se hizo presente de ninguna forma. Voy a seguir luchando hasta el final porque la educación es un derecho, y el Estado, como garante de la obra social única y obligatoria, debe responder. Mi hija lo necesita, está en juego su futuro.

Enrique Prado
DNI 23.978.039

Panorama desolador

En Argentina los niños pobres crecen de manera infructuosa. Hay que ver en detalle las cosas para creer lo que acontece. Una niña de tres años le escarba el pelo a su hermanita menor buscándole piojos. La escena es risible, pero transmite una realidad lacerante que no se ve pero se siente. Otros niños, mayores que los aludidos, juegan en la vereda tomados de la mano a pedir justicia. Unos hacen llorar a sus madres, otros a sus maestras, y muy pocos conocen aunque más no sea de cerca las capillas y parroquias existentes en la ciudad. Por lo que, llegados a la adolescencia, no saben siquiera los nombres de las mismas, ni su significado, ni el por qué de su existencia. Mucho menos, del misterio que la Iglesia encierra. La precariedad de la catequesis recibida, sumada a la idéntica educación familiar y escolar, más los efectos nefastos de las constantes carencias económicas sufridas, no les permiten crecer con la dignidad que debieran. Y, de este modo, su espiritualidad se desvanece en momentos en que los vicios los acometen. Ante este mínimo panorama desolador, cuesta entender que las autoridades del gobierno, ofrezcan como remedio “Fútbol para todos” y vean en cada estadio el edén.

Daniel E. Chavez
DNI 12.161.930

Adiós a la inocencia

Si tuviera que reflejar mi sentimiento gráficamente lo haría a través del cuadro “El grito” de Edvard Munch (una figura en primer plano, que simboliza al hombre en un momento de profunda angustia y desesperación, agarrándose la cabeza con los brazos y abriendo la boca: ¿grita o acaso oye un alarido?). Quizás éstas serían las definiciones con las que puedo explicar lo que siento con respecto a situaciones como las del secuestro de las niñas nigerianas. Secuestradas por un demente Boko Haram (que significa: la educación occidental es un pecado), que actúa en nombre de la religión para crear un Estado islámico. “Por Alá que las venderemos. Me voy a casar con una de nueve años. Deben abandonar la escuela y casarse. La esclavitud está permitida por mi religión y seguiré secuestrando personas y esclavizándolas”. Pero no sólo por ellas, por todas las niñas-mujeres que habitualmente sufren regímenes opresores. Es mi grito, oyendo sus alaridos. Existe una documental que refleja estas situaciones: “La guerra contra las mujeres” (https://www.youtube.com/watch?v=uEcTeeB9nq4), que consta de tres partes: la primera, la afrenta a la dignidad humana, donde algunas exponen su vida truncada en su niñez por abusos y violaciones (atándolas y destrozando sus genitales con objetos punzantes), sometiéndolas a la esclavitud y entregándolas en algunos casos por un atado de cigarrillos a los comandantes. Así narran haber sido sometidas a violaciones. La segunda parte del documental explica cómo curar las heridas. Las violaciones sobrepasan los límites físicos y mentales, eso conlleva a los cambios en la valoración personal y el trauma por siempre. Algunas no hablan por miedo a cómo la sociedad va a reaccionar y discriminarlas. Tercera parte: el final de la impunidad. Uno de los principales méritos del tribunal Penal Internacional por la ex Yugoeslavia fue haber declarado por primera vez en la historia que la violación es un “crimen contra la humanidad” (22 de febrero de 2001). En el Congo el 98% de las violaciones siguen impunes. La violencia sexual contra las mujeres es considerada un método muy eficiente de la guerra porque así destruyen el tejido de la sociedad o aldea. Instauran el miedo y el terror y engrosan su descendencia con las violaciones. “La impunidad es la luz verde para que esto siga sucediendo”. Si esto sigue es porque el mundo hace silencio.

Silvia Buonamico

Por una mejor atención

Les escribo ya que estoy indignada, dolida o no sé exactamente cuál es la palabra que describe bien mi sentimiento. Tengo a mi bisabuela de 101 años internada en el Sanatorio Plaza; imagínense cuántos cuidados puede requerir una persona de esa edad, pero dentro de sus limitaciones se encuentra estable. Como visión, misión y valores, el sanatorio Plaza en su página web describe: “El sanatorio Plaza cumplió 90 años y las nuevas generaciones continúan el mandato de los fundadores: idoneidad profesional, capacitación, dedicación y esfuerzo cotidiano al servicio de la salud y la defensa de la vida”. Lo cuento porque fue lo que me puse a buscar cuando volví de ese lugar. Resumiendo lo que ocurrió fue que mi bisabuela tenía alteradas las siguientes necesidades básicas, según Virginia Henderson: eliminar los desechos corporales, moverse y mantener una postura adecuada, mantener la higiene corporal. Era solo orina. Me dirigí al office de enfermería para pedirles que la cambiaran y rotaran de posición. Me contestó una señora, de mala manera, que ya se había cambiado y la iba a volver a cambiar a las 22. Mi bisabuela no se iba a hacer “pis” a las 22, se lo había hecho en ese momento. Puedo entender que es una profesión que requiere mucho esfuerzo físico y mental, pero lo que no logro entender es que cuando fui a pedírselo estaban sentadas desocupadas. Es su trabajo cuidar y satisfacer las necesidades que otra persona, por falta de autonomía, no puede realizar. Lo único que pido es que cuando esa mujer llegue a esa edad, no la traten como si fuese un “algo” acostado en una cama sino que se la valore como persona, con empatía, porque los que se encuentran internados allí, no eligen estar así por placer.

María Belén Redolfi
DNI 33.847.532

Santa Fe, en Vaca Muerta

De un tiempo a esta parte se ha conocido que la Argentina tiene reservas de Shale Gas, esto significa disponer de gas no convencional, conocido también a este reservorio como Vaca Muerta. La particularidad, para el caso de nuestro país, siendo tres de los reservorios más importantes de energía no convencional que existen en el mundo, es que éste posee más vida útil, de una proyección de 40 años en su proceso de extracción. El reservorio de Vaca Muerta le presenta a la provincia de Santa Fe y a su tejido productivo en particular oportunidades interesantes, a los efectos de poder ofrecer la capacidad existente en equipos, tecnologías y accesorios que son fabricados en la provincia. A su vez, el aporte de distintos tipos de perfiles de profesionales y técnicos de gran calidad profesional, que hay en la provincia, para poder así trabajar en dicho proyecto. El desafío está planteado, sólo dependerá de una correcta tarea institucional por parte del gobierno provincial, las entidades empresarias, sindicales, ambientalistas y colegios profesionales, desde una acción conjunta y articulada, aprovechar un escenario relevante que beneficie a Santa Fe, dada su diversificada oferta productiva.

Cristian Desideri,
DNI 23.344.573