Martes 24 de Julio de 2012
Tengo 26 años, y a causa de un accidente hace más de un año y medio que uso muletas. En este momento tengo un yeso en mi pierna izquierda, y estoy cansada de los malos tratos de la mayoría de los taxistas. Lo ocurrido la madrugada del domingo agotó mi tolerancia. Me dirigía con mis amigas a festejar nuestro día y a bordo de un taxi ocurrió un hecho que aún no logro entender. Llegadas a destino (Laprida y Pellegrini), yo sentada en el asiento delantero, abono el monto del pasaje y solicito mi ticket; tras la falta de respuesta del “señor taxista”, si lo puedo seguir llamando señor, lo vuelvo a solicitar. El de muy mala forma me dice que no tiene papel, abre la guantera y me arroja un cupón y gritando me dice: “Llenalo y ponele lo que quieras”. Yo me quedo paralizada por la reacción que me tomó por sorpresa, le digo que no sé como llenarlo, se lo devuelvo. El lo completa de muy mala gana, me abre la puerta, me tira las muletas y me obliga a salir del taxi. Ya desbordada por la situación y en un estado de shock desciendo. En este momento estoy con indignación y desconcierto por el maltrato, no puedo creer lo que pasó. Es inaceptable la actitud de este hombre y de algunos otros taxistas, un discapacitado no puede usar los servicios públicos en esta ciudad. ¿Quién se hace responsable por el control de estas personas? ¿Qué aumento de tarifa se merecen? ¿Qué pasó con los derechos del consumidor? Y ni hablar de los derechos de las personas discapacitadas. Ya no se puede vivir en una ciudad egoísta e insegura. No tengo el valor para volver a subir a un taxi.
Brenda Jesica Gomez / DNI. 32.295.459