Tapar el sol con las manos
Respondo a la carta de lectores de Emilio Zuccalà del 09/03 "Decadencia educativa", en la que expresa que no pocos políticos, gobernantes, sindicalistas, periodistas, jueces, hoy en funciones y caracterizados por una serie de pésimos calificativos...

Lunes 12 de Marzo de 2012

Respondo a la carta de lectores de Emilio Zuccalà del 09/03 "Decadencia educativa", en la que expresa que no pocos políticos, gobernantes, sindicalistas, periodistas, jueces, hoy en funciones y caracterizados por una serie de pésimos calificativos (venales, corruptos, ineptos) han sido formados por un sistema educativo altamente politizado. Ante todo, Zuccalá debería saber que no existe sistema educativo apolítico; quizá sea la pauta más concreta del proyecto de sociedad que un sistema político desea implementar en el pueblo que gobierna, aquí y en cualquier país del mundo. Por otro lado, creo que invierte la corriente de influencias; es la sociedad actual la que desde sus bases influye en todos los ámbitos donde se manifiesta : la vida económica, las relaciones civiles, las realizaciones culturales, los proyectos educativos. Por otro lado, afirmar como lo hace él escribiendo : "Escuelas y universidades han dejado hace tiempo de formar seres con principios y valores morales que hagan a la dignidad de las personas" resulta a mi parecer arbitrario, injusto y falso, ya que a la escuela llegan alumnos desde los distintos sectores sociales y es la escuela la que trata en todo momento de limar las asperezas y curar las heridas que traen de hogares arrasados, de no familias, de falta de educación básica y elemental, de una economía familiar destruida, de padres abandónicos. Es en la escuela donde muchos chicos pueden desayunar, almorzar, ser contenidos afectivamente, encontrar un lugar de desarrollo personal y social y no al revés. No sé cuánto tiempo de escuela tiene Zuccalá, pero yo tengo 37 años de docente en diversos ámbitos y sé lo que yo y mis colegas hacemos cada día en el ámbito del aula. La escuela empieza a destruirse con comentarios de este tipo que la atacan en vez de ayudarla, la juzgan sin conocerla y la condenan desde la necedad. Tomar a la escuela como la gran causa de los males sociales es a mi juicio no sólo equivocado, fundamentalmente se trata de una grave falencia de razonamiento, típica de los que opinan queriendo tapar al sol con la mano. Un consejo para Zuccalá: cuando uno no sabe de algo, no es necesario opinar, sino todo lo contrario.