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Taekwondo: Con pies de oro

Los aficionados del taekwondo creían en sus cualidades y Sebastián Crismanich les devolvió semejante confianza con una medalla de oro histórica, para que un país entero empiece a interiorizarse sobre la vida de estecorrentino...

Sábado 11 de Agosto de 2012

Los aficionados del taekwondo creían en sus cualidades y Sebastián Crismanich les devolvió semejante confianza con una medalla de oro histórica, para que un país entero empiece a interiorizarse sobre la vida de este correntino que hasta ayer desconocían de su existencia.

La primera medalla dorada olímpica de la historia del taekwondo argentino llegó a través de las patadas y los puños de Crismanich, que ganó durante la jornada de ayer cuatro peleas para adjudicarse el oro en la división hasta 80 kilos.

El correntino de 25 años, que también se había consagrado campeón en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, hilvanó victorias seguidas sobre el neocelandés Vaughn Scott (9 puntos a 5), el afgano Naser Bahawi (9 a 1), el armenio Arman Yeremyan (2 a 1) y el español Nicolás García Hemme (1 a 0), en la final, para quedar en la cima del podio.

Crismanich superó la mejor actuación de un argentino en esta disciplina, justamente la de su entrenador en el seleccionado, Gabriel Taraburelli, que fue cuarto en Sydney 2000 (en esos Juegos debutó oficialmente el taekwondo).

El correntino alcanzó semejante logro combinando estrategia, técnica y autoridad para imponerse a sus adversarios.

Crismanich, séptimo favorito, diseñó triunfos holgados ante Scott y Bahawi en las primeras luchas y luego debió pasar más angustias en sus dos últimos combates.

En la semifinal, ante el armenio Yeremyan, logró un ajustado éxito. Antes se quedaron con las manos vacías grandes favoritos, como el azerbaiyano Ramin Azizov, primer preclasificado, y el estadounidense Steven Lopez, bicampeón olímpico.

En la instancia decisiva, ante el español García Hemme (quinto preclasificado), el correntino logró un triunfo angustiante, a partir de una patada al pecho que hizo estallar los sensores de la pechera electrónica, cuando apenas faltaban 22 segundos para el cierre del combate. Fue un guerrero ejemplar, soportando una lesión en la pierna derecha que arrastró durante parte del torneo y que sintió casi sobre el cierre de la final.

Como si fuese el personaje de la película Karate Kid, se coronó casi en una pierna. En definitiva, Crismanich ya es un personaje de película.

Libros y tradición familiar

Crismanich proviene de una familia aficionada a las artes marciales y él comparte esa pasión con sus estudios de Agronomía en la Universidad de Córdoba, ciudad donde se radicó en 2007. Su padre Daniel practicó judo y karate, mientras que su hermano mayor Mauro fue bronce de taekwondo en el Mundial de Copenhague 2009, siendo el primer argentino en conseguir una medalla en este tipo de competencias de la WTF. A la madre, en cambio, le cuesta verlos en competencia. La pone mal que los hermanos combatan, y pretende que Sebastián retome los estudios ni bien vuelva al país. “Por este año se colgaron los libros. Pero tengo la pistola en la cabeza y mi mamá diciéndome «ponete a estudiar»”, cuenta Crismanich.

Tras 64 años

Los últimos oros olímpico individuales argentinos habían sido de Delfo Cabrera (maratón), Pascual Pérez y Rafael Iglesias (boxeo) en Londres 1948. Después hubo oros colectivos: los remeros Capozzo y Guerrero (Helskinki 1952), fútbol (Atenas 2004 y Beijing 2008), básquet (Atenas) y los ciclistas Walter Pérez y Gabriel Curuchet (Beijing).

"Ver la bandera me emocionó"

La sonrisa mientras se escuchaba el himno argentino trastocó en lágrimas. En ese instante, Crismanich se aflojó como no había sucedido en ninguno de sus combates. “Ver la bandera y escuchar el himno es lo que más me emocionó. Todavía no puedo entender cómo pude aguantar y sostenerme en pie”, relató.

“No puedo explicar lo que siento todavía, porque no caigo. Pero creo que cumplí un sueño de muchos”, expresó .

“Hay que ponerse a pensar que muchos deportistas no pueden en toda su trayectoria vivir lo que a mí me tocó experimentar en un segundo. Estoy orgulloso y agradecido”, dijo Crismanich.

El campeón olímpico advirtió que la lucha decisiva “fue cerrada y tácticamente muy dura”.

“Había que romper físicamente, mostrar mayor técnica que el rival”, dijo el correntino, quien terminó con un fuerte traumatismo en la rodilla izquierda, producto de un choque con el español.

“Con la alegría que tengo, anestesio cualquier dolor. Ya tendré tiempo de pensar en el grado de gravedad de la lesión”, dijo.

Al momento de los agradecimientos, resaltó a su familia.

“Cuando yo era más chico, mi familia siempre hizo esfuerzos múltiples, a veces sin que yo lo sepa, para vender cosas y costearme los viajes y las inscripciones a torneos”, sostuvo.

“Me imagino que ellos estarán más contentos que yo. Para ellos soy el hijo, novio o hermano que está cumpliendo su deseo”, dijo.

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