Martes 26 de Agosto de 2014
La procesión en honor a San Gil, que se cumple desde hace más de un siglo en Santiago del Estero, fue suspendida ayer por primera vez en su historia por disposición de la Policía debido a un doble crimen perpetrado el domingo en el santuario.
Un padre y un hijo fueron asesinados ayer en el marco de una emboscada, dijeron fuentes policiales, y señalaron que la procesión fue suspendida por el temor de las autoridades de que se produzcan incidentes en la marcha de 42 kilómetros.
La peregrinación debía comenzar ayer en el paraje Sacha Pozo y terminar en la parroquia San Roque de la ciudad capital, pero el trayecto incluía los barrios de La Banda donde vivían las víctimas y sus atacantes.
La de ayer iba a ser la 106ª peregrinación de los devotos que a pie o a caballo se movilizan hasta el capitalino barrio Alberdi y regresan al día siguiente al punto de partida, donde la festividad se extiende hasta el 1º de septiembre.
A las 7.30 del domingo Martín Osvaldo Bracamonte y su hijo Martín Osvaldo Herrera, de 42 años y 24 años, fueron interceptados por una decena de personas en el camino de acceso al santuario. El progenitor recibió varios tiros, mientras que su hijo falleció como consecuencia de heridas de arma blanca.
De acuerdo con las primeras investigaciones se trató de una emboscada por una venganza entre dos clanes bandeños que mantienen viejas diferencias y que ya había costado la vida a otras dos personas, en 2011 y 2012.
Los investigadores realizaron ayer numerosos allanamientos en barrios marginales de La Banda y detuvieron a diez hombres y dos mujeres.
Ayer sólo quedaba tras las rejas el presunto autor de los homicidios, Jorge Ferrero, alias Gatito.