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Sudáfrica recordó a Nelson Mandela a un año de su muerte

Con diversos actos se homenajeó al legendario líder de la lucha contra el apartheid que logró el fin de la segregación racial en 1994 y falleció a los 95 años tras una larga enfermedad.

Sábado 06 de Diciembre de 2014

Sudáfrica celebró ayer el primer aniversario de la muerte de Nelson Mandela con tributos a su lucha contra el dominio de la minoría blanca y sobrias reflexiones sobre el fracaso del país para capitalizar la libertad por la que combatió. Veteranos de la lucha contra el apartheid depositaron coronas de flores a los pies de la gran estatua del ex presidente sudafricano en Pretoria, donde la multitud cantó antes “Nkosi Sikelel’ iAfrika” (Dios bendiga Africa), el evocador himno nacional adoptado tras el fin de la segregación racial en 1994. La gente se reunió en todo el país para tocar campanas, hacer sonar sirenas y vuvuzelas durante 3 minutos y 7 segundos, antes de guardar 3 minutos de silencio, para totalizar un tributo de 6 minutos y 7 segundos que refleja los 67 años de servicio público de Mandela.
  Pero también fue un momento para reflexionar sobre el decepcionante ritmo de cambio desde 1994 y hacer pública la frustración ante el presidente, Jacob Zuma, y su partido, el gobernante Congreso Nacional Africano (CNA). “Este momento debería servirnos para hacer una pausa y reflexionar sobre la vida del hijo más grande de Sudáfrica”, dijo el presidente interino Cyril Ramaphosa, en representación de Zuma, de visita en China. Ephraim Mabena, un veterano de 55 años de la unidad armada antiapartheid que Mandela ayudó a fundar, lo calificó como una inspiración y una leyenda, agregando que “la parte triste es que ya no está con nosotros”.
  A primera hora de la mañana, la viuda de Mandela, Graca Machel, y compañeros de lucha contra el régimen segregacionista como Ahmed Kathrada, depositaron una ofrenda floral a los pies de la estatua dedicada al ex presidente ubicada en la pradera frente a los Union Buildings, los edificios del gobierno en la capital. “No hay una sola persona o institución que pueda reivindicarse como custodio del legado de Mandela”, dijo Machel, al recordar la universalidad de los valores que representó Madiba, como se conoce popularmente al ex presidente.

De la cárcel al gobierno. El primer presidente negro de Sudáfrica, que pasó 27 años en cárceles del apartheid, antes de salir y predicar el perdón y la reconciliación, murió el año pasado a los 95 años por una infección pulmonar. Veinte años después de llevar al CNA al poder, prometiendo asegurar el acceso universal a la educación de calidad, empleos y viviendas, queda muy poco del optimismo que envolvió al país. “Mandela estaba en una lucha diferente. Los actuales líderes están en su propia lucha de servirse a sí mismos”, dijo el estudiante Paballo Nalane, de 23 años, presente entre la multitud congregada en la Plaza Nelson Mandela de Johannesburgo.
  Una cuarta parte de la población en edad de trabajar —y el 60% de la juventud— no tiene empleo. La sociedad sigue siendo bastante desigual, alimentando los delitos y el malestar social, mientras la confianza en el liderazgo de Zuma está en su mínimo histórico. “Los panegíricos revelarán que subliminalmente hay una búsqueda continua de otro Mandela”, escribió en un editorial el periódico Business Day. Algunos hallaron su propia forma de recordar a Mandela, desde partidos de criquet entre celebridades a exposiciones de arte. Por ejemplo, los tatuadores aseguraron que habían notado un aumento de los clientes que buscan tener la imagen de Mandela retratada de forma permanente en su piel.
  En Estados Unidos, Barack Obama, que al igual que Mandela fue el primer presidente negro de su país, lo recordó ayer como un “líder cuya lucha y sacrificios” han servido de inspiración a muchos y recuerdan “la necesidad permanente de compasión, comprensión y reconciliación”. Obama y su esposa Michelle enviaron en un comunicado sus “pensamientos y oraciones a la familia Mandela y a todos los sudafricanos”. El presidente estadounidense pidió dedicar ayer un momento a reflexionar sobre cómo la vida de Mandela ha inspirado las vidas de los demás y cómo “impactará en las trayectorias de las generaciones venideras”.

Partido de cricket. En Sudáfrica, las muestras de reconocimiento pudieron verse también frente a la casa de Mandela en el barrio de Houghton, en Johannesburgo, en la que murió a los 95 años tras la larga enfermedad pulmonar que puso fin a sus días. Allí, en el mismo lugar donde ayer hace un año desfilaron multitudes de sudafricanos para decir adiós al héroe nacional, algunos ciudadanos depositaron flores y tarjetas con mensajes de apoyo.
  El acontecimiento más festivo de la jornada de recordación tuvo lugar por la tarde en el estadio Wanderers de Johannesburgo, donde los integrantes de las selecciones sudafricanas de cricket y rugby se enfrentaron en un partido de cricket para recordar a Mandela.

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