Su vida política, sellada por el dolor y la pérdida

Jueves 16 de Enero de 2014

Como una síntesis de su militancia política se podría apuntar que Gelman trabajaba como periodista en la revista Panorama cuando en 1967 se integró a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), de orientación peronista. Después en 1975, con las FAR y Montoneros integrados en una sola organización, Gelman fue enviado al extranjero. Su misión era denunciar públicamente la violación de los derechos humanos a manos de la Triple A. Ya no volvería al país, salvo por una entrada clandestina en 1976. En 1976 fueron secuestrados sus hijos Nora Eva y Marcelo Ariel, junto a su nuera María Claudia García Iruretagoyena, embarazada de siete meses. Su hijo y su nuera desaparecieron, junto a su nieta nacida en cautiverio. A Nora la liberaron al poco tiempo. Alejado ya de Montoneros, con quienes rompió a partir de la contraofensiva de 1979, su literatura transparentó las marcas de la muerte y el desgarro, de su propia historia.

Su historia dio un giro a partir de enero de 1990, ya viviendo en México. El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de su hijo, encontrados en un río de San Fernando dentro de un tambor de grasa lleno de cemento. Gelman descubrió que su nuera había sido trasladada a Uruguay y vivió al menos hasta dar a luz a una niña en el Hospital Militar de Montevideo. A partir de ese momento lanzó una búsqueda incansable para hallar a su nieta. "Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración... el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca..." le escribió. Gelman pudo reunirse con Andreita, su nieta, que decidió llamarse María Macarena Gelman García. Ocurrió en el año 2000.