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"Su padre puede estar contento, de tres hijos secuestrados le devolvemos dos"

Dos testigos declararon ayer ante el Tribunal Oral Federal Nº1 de Rosario en el juicio oral y público por la causa Guerrieri II, en la que están imputados 12 militares y personal civil de inteligencia...

Viernes 30 de Agosto de 2013

Dos testigos declararon ayer ante el Tribunal Oral Federal Nº1 de Rosario en el juicio oral y público por la causa Guerrieri II, en la que están imputados 12 militares y personal civil de inteligencia y se ventilan los casos de 27 víctimas de delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura.

Carlos Novillo, víctima directa del terrorismo de Estado y hermano del desaparecido Jorge Novillo, contó al tribunal los pormenores del secuestro en la casa de este último, en la que también fue detenido su otro hermano Alejandro.

Relató que habían llegado a Rosario el 28 de febrero de 1977 desde Tuerto junto a su padre para ayudar a Jorge a hacer una mudanza cuando fueron sorprendidos por un operativo "de fuerzas conjuntas".

"Eran varias personas, algunas con uniforme policial, que decían «agarramos a los hermanos Novillo»", relató Carlos.

"Nos suben a un auto, a mí a un auto chico, tipo (Fiat) 128", precisó, para luego relatar el periplo hasta llegar a lo que, supo después, fue el centro clandestino de detenciones conocido como La Calamita, ubicado en la afueras de Rosario.

Su hermano Jorge militaba en la Juventud Universitaria Peronista (JUP) y había ingresado a Montoneros, "y había pasado a la clandestinidad porque lo perseguía la Triple A", contó Carlos a los jueces entrerrianos Roberto Manuel López Arango, Lilia Carnero y Noemí Berros, integrantes del Tribunal Federal Nº1 de Rosario.

Dio detalles del lugar de detención, que reconoció años después durante una inspección ocular ordenada por la Justicia, y reconoció por sus nombres de guerra a dos de los represores que actuaron en el centro clandestino: Sebastián (Jorge Fariña) y Puma (Ariel Porra).

"En un momento, cuando pasa Sebastián le pregunto qué iba a pasar con nosotros, y nos dice: «Su padre puede estar contento, de tres les devolvemos dos»".

Alejandro y Carlos Novillo fueron liberados "14 o 15 días" después de su secuestro. "Nos llevan a un lugar, nos dicen que no nos saquemos las vendas, que contemos hasta cien. Cuando se va el auto, nos sacamos las vendas, sentimos como un hormigueo", contó ayer Carlos Novillo.

Luego atestiguó Sebastián Alvarez, hijo de los desaparecidos Raquel Negro y Marcelino Alvarez.

Contó que fue secuestrado el 2 de enero de 1977 en Mar del Plata cuando estaba junto a Tulio Valenzuela, la pareja de su madre, quien también "cayó" ese día.

"A mi padre (Marcelino) Alvarez lo secuestran en noviembre del 76, son esos casos que se lo chupó la tierra; lo secuestran en Rosario, a lo mejor los imputados saben (dónde está)", detalló Sebastián.

Agregó que junto a su madre —embarazada de mellizos— y a Valenzuela "nos llevan a (la Quinta de) Funes. Estoy detenido 3 o 4 días y me entregan a mis abuelos maternos".

Máxima alegría. Después se refirió al encuentro con su media hermana, Sabrina Gullino, que nació en cautiverio en el hospital Militar de Paraná, donde fue trasladada Raquel Negro para dar a luz, y recuperó su identidad en 2008 tras ser dada en adopción. "Encontrar a Sabri es vida es la máxima alegría que tuvimos las familias Negro y Valenzuela", dijo Sebastián.

Luego estableció una diferencia entre el imputado Eduardo Costanzo (ex Personal Civil del Batallón de Inteligencia 121 de Rosario), quien aportó datos para hallar cuerpos de desaparecidos, y el jefe de ese organismo durante la dictadura, Pascual Guerrieri.

"Quiero hacer una salvedad, no sé si un agradecimiento, es lo que deben hacer todos los imputados para limpiar su buen nombre. Si bien integró la patota, fue condenado, tuvo un gesto, no sé cual es el móvil que lo anima", señaló en relación a Costanzo.

"No es lo mismo él que Guerrieri. Guerrieri es un cobarde, siempre amplía la indagatoria y hace apología del terrorismo de Estado; que diga qué hizo con los compañeros, con mi hermano; qué hizo con todos los asesinatos que cometieron", concluyó.


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