Viernes 20 de Febrero de 2009
Caracas. — Los reguladores y gobiernos de América latina dispusieron ayer medidas drásticas contra las filiales del grupo financiero Stanford, ante el fraude masivo que surgió en EEUU y que causó corridas bancarias contra las filiales regionales de la firma. Venezuela intervino la institución y anunció que la subastará, mientras otros cuatro países de la región tomaban medidas similares o ponían a Stanford bajo controles especiales. La firma del inversor estadounidense, con sede en Antigua, no tiene negocios en Argentina.
Allen Stanford es acusado de vender fraudulentamente certificados de depósitos por al menos 8.000 millones de dólares, lo que desató una ola de pánico entre los cientos de inversionistas en América latina que confiaron su dinero a bancos y casas de bolsa del grupo.
Pánico en Caracas. El intento del gobierno venezolano el miércoles de calmar a los clientes del banco falló. Los retiros "han colocado en situación sumamente precaria a este banco, obligando a las autoridades a tomar la decisión de intervención, que esta seguida de la venta inmediata de este banco", anunció el ministro de Economía y Finanzas venezolano, Alí Rodríguez. En Caracas, los trabajadores del banco permanecían dentro de las agencias, cerradas al público, mientras a los clientes que se acercaron se les informaba que las oficinas abrirían hoy.
Pero la situación del pequeño Stanford Bank Venezuela es sólo la punta del iceberg del fraude. Cientos de inversionistas venezolanos, muchos de ellos de la floreciente "boliburguesía" surgida bajo el régimen chavista, poseen entre 2.300 millones y 3.000 millones de dólares en el Stanford International Bank, con sede en Antigua, que confiaron a la entidad a través de una unidad local de operaciones off-shore.
En Antigua. También había filas de clientes frente a la sede de Antigua. Stanford residía la mayor parte del año en esta isla, un conocido paraíso fiscal en el Caribe. Es el propietario del Banco de Antigua, que sin embargo no está involucrado en el fraude, pero sí tres de sus empresas, entre ellas la Stanford International Bank, con casa matriz en Antigua. Fue al parecer el instrumento principal usado en la estafa.
El FBI y otras agencias federales investigan si Stanford estuvo involucrado en lavado de dinero para el cartel del Golfo, considerado el más violento del narcotráfico mexicano. Más allá de este posible cargo penal, el hecho es que su empresa servía a una clientela acaudalada, contaba con empleados de categoría y se ufanaba de ser "una institución de capital privado que tiene toda la libertad para dedicarse a su mayor prioridad: usted, el cliente", dicen documentos del banco con sede en Antigua, que prometen "ganancias sin par".
Pero esas ganancias al parecer nunca existieron. Aunque la compañía aseguraba haber logrado réditos de dos dígitos entre 1993 y 2005, en realidad no alcanzaban el 10 por ciento desde 1994, según documentos judiciales hallados cuando las autoridades allanaron las oficinas en Houston el martes y cerraron la compañía.