Soy docente y lo digo con orgullo
En los últimos días estuve leyendo y escuchando algunos comentarios de las personas acerca del sueldo de los docentes. Algunos, realmente con mucha bronca. Soy docente, trabajo en una escuela privada de la zona oeste.

Sábado 17 de Octubre de 2009

En los últimos días estuve leyendo y escuchando algunos comentarios de las personas acerca del sueldo de los docentes. Algunos, realmente con mucha bronca. Soy docente, trabajo en una escuela privada de la zona oeste. No tengo ningún problema de decir lo que gano: $1.860 más $165 de incentivo (hasta diciembre, luego vuelve a ser de $109), con ocho años de antigüedad. Trabajo dentro de la escuela de las 7. 45 a 12.30. (Demás está decir las horas que trabajo fuera de la escuela, cosa que padecen mis hijos, porque también soy madre.) Tengo a cargo 29 niños de 6 y 7 años. Con respecto al tema de la gripe A, el tiempo que no hubo clases se debió a dos causas: primero, por una resolución de los ministerios de Educación y Salud se suspendieron las clase por 15 días. Segundo, por el receso escolar de invierno, como todos los años. Los docentes no tuvimos nada que ver con los dos puntos. El tema de recuperar las clases en diciembre tampoco lo decidimos nosotros, sino el Ministerio de Educación. Estoy cansada de que todo el mundo tenga derecho a opinar de lo que debe o no debe hacer un docente. Sobre todo, aquellos que no tienen ni idea de cuál es el trabajo de un maestro. Sería bueno que nos empecemos a preguntar por qué estamos así. Por qué los niños que concurren a escuelas públicas sufren no sólo la falta de clases por paros sino los edificios destrozados, los bancos rotos, frío, etcétera. Por qué un médico que trabaja en un hospital tiene que luchar contra la falta insumos, con un lugar de trabajo carente de todo y sueldos magros. Por qué los jubilados que pasan sus últimos días en el Pami son maltratados en todo sentido, tirados en camas viejísimas, atendidos muy mal por falta de personal y recursos. Sin dejar de nombrar las jubilaciones que cobran. Soy madre, mi marido y yo trabajamos para mantener nuestra casa y después de 11 años de matrimonio no pudimos comprar una vivienda, no tenemos auto, no fuimos de vacaciones nunca, sólo sobrevivimos el día a día; no tenemos seis ni siete hijos, sólo dos. ¿No sería bueno preguntarnos por qué quienes trabajamos, aportamos para la caja de jubilación, pagamos impuestos, agua, luz, alquiler, teléfono, no tenemos derecho a tener nuestra propia casa? ¿No será momento de preguntarnos qué hacemos cuando vamos a las urnas; no será momento de comenzar a pensar en todo el país, en los niños, en nosotros, en la clase activa que sostiene el sistema; en los jubilados que trabajaron en algún momento para mantenernos? Es este individualismo el que está terminado con nuestro país. Soy docente, sí, y lo digo con orgullo.

María José Nuara

DNI 26066209

popimiliale@hotmail.com