Viernes 15 de Noviembre de 2013
Hasta hoy resultaron infructuosas las estrategias para construir cocheras subterráneas impulsadas por el gobierno municipal y fuertemente apetecidas por inversores privados seducidos por semejante negocio. La cuantía numérica del proyecto es tal que hasta se arriesga la supervivencia de la bellísima y más que centenaria Plaza San Martín tal como la conocemos y amamos, con la única y excluyente justificación de ser la columna vertebral de la osada propuesta. El plan oficial de erradicación del estacionamiento vehicular sobre varias arterias céntricas sin planes alternativos concretos es fácilmente asimilable a un cambio en la estrategia de su transformación. La inmensa presión que ejercerán miles de vehículos pugnando por un espacio tornarán razonable considerarla como alternativa a la restricción y al caos. Como simple ciudadano, desconozco la solución de fondo de los problemas que genera el tránsito. No obstante, expreso mi contundente oposición a que la Plaza San Martín sea considerada nuevamente la variable en esta insondable puja de intereses –que supera con holgura los del tránsito- y a que el poder político municipal resuelva la cuestión -sin pudor ni miramientos- en contra del medio ambiente, la belleza, la historia y el sentimiento de sus habitantes.
Eduardo O. Agelet
DNI 6.071.402