Sorpresivo nacimiento de trillizos en el Centenario
El nacimiento de trillizos sorprendió a todos ayer a la mañana en el Hospital Centenario. La madre, que ya tiene otros 6 hijos, casi no se había hecho controles. Los bebés están en buen estado.

Martes 06 de Octubre de 2009

El nacimiento de trillizos sorprendió a todos ayer a la mañana en el Hospital Centenario. El alumbramiento múltiple fue inesperado para los padres, una joven pareja con otros seis hijos que esperaba sólo un bebé, y también para los médicos, que intuían que los nacimientos podían ser dos pero no tres. Los recién nacidos se encontraban ayer en buen estado en neonatología, mientras la familia se debatía entre la felicidad y la preocupación a raíz de las necesidades por triplicado que se añaden a un hogar de condición muy humilde.

Erik (2,050 kilos), Román (1,990) y Luisana (2,550) nacieron ayer a las 9. La primera sorprendida fue la mamá, Susana Tello, una joven de 28 años madre de otros seis chicos de entre 2 y 10 años. “Los obstetras pensaron que se trataba de mellizos, así que ellos también se sorprendieron cuando llegó el tercero”, contaban ayer en neonatología del Centenario, donde estimaban que la nena estará allí un par de días más y sus hermanitos casi dos semanas, por cuestiones de peso.

“Casi no me hice controles”, relataba la madre, todavía sorprendida. La joven de 28 años explicó que problemas con su documentación le habían dificultado ser atendida en los centros de salud.

Necesidades. Susana y su marido, Sergio Pujato, llegaron a Rosario hace dos años desde la provincia de Buenos Aires. “Allá no había trabajo, y como tengo mi familia acá, nos vinimos”, contaba ayer el muchacho de 29 años, que por el momento no hace más que changas de albañilería.

“Necesito encontrar trabajo para poder comprar la casa donde estamos”, agregó respecto de una vivienda que un familiar le presta en Felipe Moré al 3800.

En cuanto a las necesidades de la familia, Sergio priorizó “leche y pañales”, no sólo para los trillizos sino también para su hija de 2 años. “Camas, colchones, ropas y cochecitos para llevarlos, todo nos va a venir bien. No esperábamos esto. En casa éramos 8 y ahora vamos a ser 11”, sacaba cuentas el joven, con la esperanza cifrada en que sus bebés vengan con un pan bajo el brazo cada uno.