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Sorprende la recuperación del joven de Sastre que recibió un trasplante de corazón

Los médicos habían anunciado que debían esperar 48 horas para evaluar la evolución de Leandro Espinoza. Pasado ese lapso, los resultados son más que alentadores.

Sábado 11 de Mayo de 2013

Las novedades corren entre los contactos a través de las redes sociales como reguero de pólvora. Los familiares y amigos de Leandro Espinosa, el joven sastrense trasplantado del corazón el martes último, celebran su sorprendente mejoría y transmiten mensajes de alegría y buenos deseos para la familia que comienza a transitar el lento camino del alivio. Las primicias llegaron antes de lo previsto. Los médicos habían anunciado que debían esperar 48 horas para evaluar la evolución de Leandro. Si en ese lapso no ocurrían inconvenientes se podría comenzar a hablar de un resultado alentador.

Pero a las 36 horas de operado decidieron trasladarlo de la sala de terapia intensiva a la de cuidados coronarios y desconectarle el balón de contrapulsación intraaórtico, un instrumento que ayuda al funcionamiento del corazón en crisis. Le retiraron una vía intravenosa que tenía en el cuello y la asistencia respiratoria.

Increíblemente bien. "Está increíblemente bien. Todos estamos sorprendidos por su mejoría. Entró en una etapa que los médicos llaman de descomplejización para poner a prueba paulatinamente a su nuevo corazón", explicó emocionado el papá, Juan Espinosa. "A media tarde del jueves recibió su primera merienda y cenó a la noche, algo que parece poco pero dimensiona lo rápido que mejora", dijo, y agregó que "todo marcha como deseábamos. Ahora está un poco molesto por las secuelas que dejó el respirador, pero es algo que se supera enseguida según dijeron los médicos".

Juan también contó a este diario que el cuerpo médico del Instituto Cardiovascular Buenos Aires (Icba) está muy contento con la evolución de Leandro debido a que se trataba de un caso muy complejo y con las consecuentes dificultades de una enfermedad de ocho meses.

Lo que viene. Ahora el joven deberá transitar un período de evolución que lentamente lo devolverá a su ritmo y sus ocupaciones habituales. "En el medio resta una larga estadía en el instituto y luego controles ambulatorios diarios que le llevarán como mínimo tres meses", explicó el papá. Después, los exámenes serán semanales y el plazo se irá estirando proporcionalmente en la medida que su estado de salud mejore.

"Nadie imagina el abrazo que le dimos con María Isabel (la mamá de Leandro) al cirujano cuando salió y nos dijo que la operación había sido exitosa", contó Juan con profunda emoción. "La vida de nuestro hijo estaba en sus manos y en él depositamos toda la confianza. Por estas horas tenemos una sensación de alivio, aunque los médicos nos dicen que hay que ser cautos. Problemas van a aparecer y habrá que resolverlos. Los más graves, que podían darse en las primeras 48 horas, no aparecieron y por eso sentimos alivio y alegría", indicó.

"Es muy duro esto papá", fueron las primeras palabras que Leandro le dirigió al salir de terapia intensiva. "Es que hace 50 días que no ve el sol y le hicieron de todo, por eso debemos permanecer con él y acompañarlo para contenerlo y ayudarlo a superar este difícil transe", dijo el padre. "Ahora llegó el momento de agradecer a todos. Al equipo de profesionales, a la obra social Sancor que en todo momento nos acompañó sin ningún tipo de problemas, a los directivos de la compañía DBT, a los ex futbolistas Hernán Díaz y Enzo Francescoli, a familiares, amigos y vecinos y a toda la gente que, incluso sin conocernos, nos hicieron llegar sus colaboraciones y su solidaridad", concluyó.

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