Soñemos juntos
Había una vez un sueño… Un sueño con infancias de caras sucias, de juegos de vereda y sonrisas sin dientes de leche, con bigotes de chocolatada, pancitas llenas, abrazos de contención y explicaciones con sonrisas.

Viernes 12 de Diciembre de 2008

Había una vez un sueño… Un sueño con infancias de caras sucias, de juegos de vereda y sonrisas sin dientes de leche, con bigotes de chocolatada, pancitas llenas, abrazos de contención y explicaciones con sonrisas. Adolescencias con menos ruidos, palabras enteras y habladas con gestos y voz, en lugar de síntesis inentendibles en pantallitas frías que solo organizan letras. Jóvenes que se quieren a sí mismos y se juegan por lo que piensan y sienten, con la mirada puesta en peldaños que suban y no en redes que atrapan y asfixian. Chicos que tengan ganas de ser gente de bien, de esfuerzo y de futuro. Un sueño con trabajo en las manos y en la mente; valijas de proyectos sin acomodos; leyes que se cumplan como normalidad y que la violencia sea una anormalidad. Un sueño donde el que tiene es porque trabaja, el buen vivir lo disfrute el que se esfuerza, las ventajas las tenga el que más se dedica y que, el que no tenga, no se esfuerce y no se dedique, pueda y busque superarse, por el bien propio y ajeno. Donde con el diálogo se pueda acordar; donde la justicia sea realmente justa y social. Un sueño donde los abuelos sean la experiencia que enseña, la claridad del que sabe, el afecto que se necesita y el respeto por nuestras raíces. Soñemos juntos.

Laura Cavallotti