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Son charrúas esos corazones

Había que verlos. Así como lo mostraron las imágenes de TV, tal como lo reflejan las fotos de Ovación, de la misma forma, y más, fue la euforia en el vestuario de este Central Córdoba que...

Viernes 22 de Febrero de 2013

Había que verlos. Así como lo mostraron las imágenes de TV, tal como lo reflejan las fotos de Ovación, de la misma forma, y más, fue la euforia en el vestuario de este Central Córdoba que ayer fue tapa por su victoria ante el Canalla. Lo que gritaron, lo que disfrutaron esos pibes. Lógico, si hay que detenerse un segundo a pensar lo que se sacrificaron. Ellos, los jugadores y el cuerpo técnico del Charrúa. Los que llevaron al equipo a tener otro momento de "gloria" en un partido, en este caso en la Copa Argentina con el triunfazo ante Central.

Y nadie debe mirar si se trató de suplentes o titulares. La vista debe posarse en los nombres de los clubes, la diferencia de categoría, en el juego. Y en esto último ganó el que fue un equipo: el de este sorprendente Central Córdoba.

Todos pensaron en defender la camiseta, la misma de siempre pero con un modelo que entró en la historia. Le puso rayas al azul y rojo que lo representa históricamente. Como si se los hubiese arrancado a Central, que quedó en blanco como su camiseta alternativa.

Se vio en la promesa cumplida de la figura de la tardecita chaqueña, cuando el Tate Lescano salió volando enloquecido a gritar su gol de palomita, olvidándose por un ratito que siempre festejó los goles de su Central querido como hincha.

Se notó cuando el banco de suplentes entero se metió en la cancha para festejar cada gol. Cuando todos fueron uno solo en el área de cara a la barra de hinchas que fue hasta Resistencia, como dedicándoles el triunfo a los más fanáticos de los azules de Tablada, que seguramente enloquecieron aún más mirando la televisión. Se reflejó en ese abrazo sentido entre técnico y profe, el de Marcelo Vaquero con Ricardo Trusendi, que hace rato le ponen el hombro y hace poquito habían conseguido el ascenso a la Primera B, en la que hoy pelean por quedarse.

Y justamente esta victoria 2-1 ante Rosario Central no es un título o la salvación de un descenso, pero acompaña en el mientras tanto. Ayuda a animarse, a intentar, porque aunque no parezca, en este fútbol todo es posible. Por eso, el Charrúa hoy está en boca de todos.

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