Miércoles 18 de Enero de 2012
Los funcionarios de la Empresa Provincial de la Energía de la provincia de Santa Fe, son incapaces e ineficientes. Esto se remonta al último gobierno justicialista, encabezado por Jorge Obeid donde se administraba la precariedad de un sistema eléctrico que, actualmente, está destruido. Hace más de diez años que no se invierte en materia energética. En enero de 2012 estamos con la mitad de Rosario sin energía eléctrica. Otra novedad nos depara el nuevo año: escasea el agua. No es un dato menor que los "enganchados a la luz" son cada vez más. Esto no sólo se produce en los asentamientos irregulares de viviendas (mal llamados "villas miserias") sino en los barrios de clase media y alta. Es una vergüenza que en diciembre de 2011 se haya establecido un aumento descomunal de más del 100 por ciento en la tarifa de la EPE, inmersos en una crisis histórica donde el servicio es muy deficiente en algunos casos y nulo, en otros. La Empresa Provincial de la Energía de la provincia de Santa Fe es la cuna de puestos políticos regalados, encabezados por personas que no tienen la más mínima idea de nada. Están desbordados por un sistema que quedó desactualizado y se burlan del usuario que paga para satisfacer una necesidad básica en su vida. Es ridícula la aseveración de la señora intendente Mónica Fein, quien afirmó que se ha hecho una gran inversión en la EPE. Esto es una gran mentira ya que está demostrado que no se hizo nada. Es fácil ser socialista con el dinero ajeno.Terrorismo mediáticoCuando este gobierno queda al desnudo por su propia inoperancia ante actitudes perjudiciales a la sociedad, y son descubiertas por los medios, con el enojo y capricho que lo caracteriza, muy a la ligera "tilda" al informante de generar "terrorismo mediático". Es una aseveración temeraria y carente de fundamento. Más aún, cuando quienes la infringen, gratuitamente, son los mismos que convergen de una ideología heredada en épocas pasadas.La sociedad se nota cansada de las intrigas palaciegas, del circo y el melodrama que los ha llevado a la triste conclusión, según comentarios insistentes de la calle, a pensar que Argentina no tiene gobierno. Sólo asumieron los oportunistas que se sirvieron de las instituciones acéfalas, ideando su medio de vida en la "opulencia", la que desearon en los años 70 y no lo lograron.
Maximiliano Reimondi