Somos como nos formamos
Quienes hemos llegado a la edad adulta, por haber alcanzado un cierto grado de crecimiento y desarrollo, sabemos que las actitudes y comportamientos del presente que vivimos tienen relación con nuestro pasado, con nuestras propias raíces y con la manera en que nos fuimos formando a través del tiempo.

Miércoles 13 de Mayo de 2009

Quienes hemos llegado a la edad adulta, por haber alcanzado un cierto grado de crecimiento y desarrollo, sabemos que las actitudes y comportamientos del presente que vivimos tienen relación con nuestro pasado, con nuestras propias raíces y con la manera en que nos fuimos formando a través del tiempo. El vínculo familiar, la enseñanza de los padres respectivos, los contenidos académicos recibidos, las amistades, todo lo experimentado en determinados ámbitos influyen sobre los seres humanos y determinan el modo de conducirnos en la vida. Por estas razones, deben entenderse ciertas actitudes, a veces repudiables y otras dignas de alabanzas. Somos como nos formamos. Hoy vemos con honda preocupación que gran parte de la sociedad padece una pésima formación que viene desde muchos años atrás. Hay ruptura de vínculos sociales, la ética está siendo empañada por maniobras deshonestas; y también salen a la luz el egoísmo, desinterés por lo ajeno, la envidia, intolerancia, irreverencia, apatía... son estos indicadores de que algo no anda bien. Por eso es tan importante que los padres asuman el mayor compromiso ante sus hijos, les brinden educación y les señalen cuáles son las dificultades. No alcanza solamente con elegir el mejor establecimiento educativo para formar seres humanos idóneos, probos y responsables. Los consejos, las sugerencias, la base de una formación empieza en casa.

Marcelo Malvestitti,

marcelomalvestitti35@hotmail.com