Miércoles 15 de Agosto de 2012
El caótico tránsito automotor en Rosario sigue recibiendo soluciones parciales como carriles exclusivos y bicisendas, que en absoluto logran lo fundamental: disminuir el excesivo ingreso de automotores en el microcentro. Para esto se deben instrumentar traslados rápidos y cómodos desde los extremos norte, sur y oeste hacia el centro, que hagan preferible dejar el auto propio y usar el transporte público. Las opciones son dos: subterráneos o trenes eléctricos elevados. Descartado el primero por su construcción muy lenta, de elevado costo y oneroso mantenimiento, me permito sugerir los trenes eléctricos, que en rigor son similares a los tranvías, solo un poco más grandes, se desplazan sobre vías elevadas sostenidas por columnas en T, ubicadas al medio de avenidas y su construcción es muy rápida, de bajo costo y mantenimiento simple. Se los llama trenes pues constan de tres o más coches articulados, aunque técnicamente no difieren del tranvía, y pueden trasladarse a 80 km/h sin problema de cruces o semáforos. La Municipalidad estuvo interesada en instalar tranvías y tuvo ofertas de empresas extranjeras. Sería interesante solicitar a las mismas presupuestos por trenes elevados, pues los costos serían similares. Hacer vías para tranvías implica romper calles, en un ancho de 3 cm, remover cimientos, rehacerlos para ubicar durmientes, luego las vías y rehacer el pavimento, además de colocar centenares de columnas para sostener los cables, sin contar la interrupción de tránsito durante los trabajos. Los trenes elevados no exigen interrumpir el tránsito durante la construcción de los cimientos, y en cuanto a las columnas, vigas y viguetas para apoyar las vías se fabrican en obradores especializados (existen en el país) y se traslada para su colocación con camiones y grúas. En Rosario harían falta dos circuitos: uno norte-sur y otro este-oeste y en un año es perfectamente factible construir cada uno. Por el contrario circuitos similares con tranvías demorarían no menos de 2 años cada uno. Comparaciones: un tranvía lleva como máximo 40 asientos mientras cada coche tren tiene 60 como mínimo. El tranvía viaja a un promedio de 23 a 25 km/h, mientras el tren lo hace a 70 km/h y con tres coches transporta 180 pasajeros sentados. El circuito norte-sur le demandaría al tranvía 80 minutos y al tren 30 minutos. Hacer el recorrido completo, volviendo al punto de partida, sería 160 minutos con tranvía y 60 minutos con tren.
Suponiendo un tranvía cada 10 minutos necesitaríamos 16 coches y 16 conductores, mientras el tren con intervalos de 20 minutos entre sí, se necesitarían tres, con un total de nueve coches y seis personas (dos por tren). Las ventajas del tren sobre el tranvía son obvias, pero cabe agregar a su rapidez, la visión panorámica de la ciudad (ideal para el turismo) y lo más importante: muchos usarían su vehículo para llegar a la parada más próxima del tren y seguirían en este hasta su destino, disminuyendo así el número de autos en el microcentro. Mucho me falta agregar sobre detalles técnicos, constructivos, depósito y mantenimiento de unidades, circuitos factibles, etc., imposibles de tratar aquí, pero me pongo a disposición de quien lo requiera, destacando que la Caja de Profesionales de la Ingeniería me ha ofrecido sus instalaciones si se desea para hacer una charla debate sobre estos temas.
Martín Oroño,
DNI. 5.966.82