Sábado 20 de Diciembre de 2014
Las máquinas con inteligencia artificial pueden hacer que los humanos sean redundantes y poner así fin a la vida tal como la conocemos. Este párrafo, que integra un reportaje a Stephen Hawking hecho por la BBC y publicado en este diario, automáticamente me trajo al recuerdo de "2001 Odisea del Espacio", la magnífica película de Kubrick que describe, en unas de las tramas centrales de su argumento, el conflicto entre la tripulación de la nave espacial y la computadora HAL 9000, que los guía en su viaje a Júpiter. Es una lucha a muerte, literalmente. ¿Podrá la ficción adelantarse a la realidad? Verne ya lo hizo, en una forma feliz, pero el pronóstico de Hawking se parece más a la pesadilla de "1984" (Orwell) o "Un mundo feliz" (Huxley). "Los humanos, que son seres limitados por su lenta evolución biológica, no podrían competir (con las máquinas) y serían superados", dice más adelante. Pero la inteligencia artificial no es la única forma del apocalipsis. Desde la estructura del ADN descripto hace más de medio siglo (1953) por Watson y Crick, hasta la secuencia del genoma humano logrado más recientemente, el hombre ha dicho adiós a Darwin. Ya no es la selección de las especies, por la selección natural, la vía evolutiva que tendrá la vida de ahora en adelante, porque el ser humano puede torcerla, ya sea creando especies nuevas, recuperando las extinguidas y por qué no en una metafísica perturbadora, "modificar" la nuestra. Los dinosaurios poblaron la Tierra durante 250 millones de años, nosotros tan sólo llevamos apenas dos millones. No creo que alcancemos la marca de los reptiles, haría falta mucha responsabilidad, ética y sentido común que por ahora no tenemos. El pensamiento de Hawking, lejos de ser pesimista, con su inagotable "imaginación científica" nos advierte con la autoridad de su genio y de su ejemplo.
Francisco Cortázar
DNI 6.301.750