Domingo 13 de Noviembre de 2011
El viernes pasado a las 18.30 pasaban por la esquina de Italia y Urquiza un papá con su hijito de apenas 2 años. De repente el adulto pierde el conocimiento y cae. Todo pasó en un segundo.No tiene sentido intentar forzar el tiempo. Las preguntas son muchas, la respuesta solo una. Personas desconocidas debieron buscar sus documentos, contactar por medio de su celular a un familiar; avisar al Sies y proteger a Joaquín. Solo logramos entender realmente el significado de la palabra "solidaridad" cuando comprobamos que es un sentimiento poderoso. ¿Qué pasó por la mente de esas personas cuando vieron las lágrimas en los ojos celestes de Joaquín? Lo más sencillo, actuaron con el corazón. A usted señora de guardapolvo celeste que lo tenía en brazos, a ustedes chicas que trataban de calmarlo acariciando sus rulos, a usted que nos avisó lo sucedido; a todos los que no siguieron caminando indiferentes sin mirar lo que estaba aconteciendo, a todos solo me queda decirles ¡gracias! La imposibilidad de ser solidarios, de conectarse con el dolor ajeno (no es necesario ser amigo ni pariente para acompañar) revela egoísmo. Aunque muchas veces escuchamos comentarios tales como: "A nadie le importa nada"; "Si te pasa no esperes que te den una mano", "Caminar por las calles da miedo", esta vez esas frases no existieron. "Todavía hay gente buena", dijeron los que me acompañaron en esos momentos. "Si", respondí, no los conozco pero sé de sus sentimientos y quisiera abrazarlos como ellos lo hicieron con mi nieto.
Gladis Soroeta
LC 6.288.456