Miércoles 18 de Febrero de 2009
Veo con asombro que la señora Nélida Velázquez, en su carta del pasado domingo, titulada "Un error que pudo salvarse", sale en defensa de un joven asustado que fue al Irar por discutir con su novia. En realidad, lo que omite decir la autora de la carta es que el joven –según los medios televisivos– le partió la cara de una trompada a la novia y la mandó al Hospital a través del Sies. El valeroso muchacho no pudo enfrentar a sus pares porque todos eran "conflictivos". Se le achicó el coraje cuando debió enfrentar a quienes le podían devolver el golpe tan certeramente asestado a una mujer. Bien por la solidaridad de género de la señora Nélida. Así empieza la violencia doméstica y es necesario detenerla en este punto, si no se quiere ver más mujeres muertas a golpes.
Miguel Angel Schueri, oiko_s@ciudad.com.ar