Viernes 14 de Noviembre de 2008
El pasado sábado el señor que día tras día recorre la peatonal San Martín vendiendo billetes de loterías con su bastón blanco esperaba en el cruce con San Juan que una mano solidaria lo acompañara para poder cruzar la calle. Los enfurecidos peatones pasaban al lado y enfrente pero nadie detuvo su paso para ayudarlo. Lo observaba desde 80 metros. Cuando llegué a su lado le pregunté si necesitaba cruzar y me dijo que sí. Extendió su mano y dijo gracias. Siguió con su rutina ofreciendo el 314. La verdad que con muy poco se puede hacer el bien,sólo hace falta mirar en vez de ver para observar qué pasa alrededor de nuestro ombligo. La solidaridad sigue ausente por nuestras calles. En verdad no hay peor ciego que el que no quiere ver. Así nos va en este zoológico de humanos egoístas.
Daniel Ciúffoli,
daniciu9hotmail.com