Sociedad civil y Estado
Argentina es un país de enormes recursos naturales y energéticos conocidos en todo el mundo. Es codiciada, por ese motivo, por numerosas potencias extranjeras que ven en esas reservas, muchas veces no explotadas...

Domingo 26 de Diciembre de 2010

Argentina es un país de enormes recursos naturales y energéticos conocidos en todo el mundo. Es codiciada, por ese motivo, por numerosas potencias extranjeras que ven en esas reservas, muchas veces no explotadas o mal administradas, la posibilidad de constituirlas en fuentes propias para sus países. Por otro lado, nuestra historia como Nación ha sido escrita en una versión oficial a la cual se contrapone otra de carácter no oficial y nuevas historiografías que tratan de relatar una versión más equidistante de las anteriores. Quizás sea muy manido recordar el largo recorrido de nuestros desencuentros que nos han coartado la posibilidad de consolidarnos como una Nación en el sentido cabal de la palabra. Una gran cuota de egoísmo de nuestras elites o clases dirigentes es, en parte, por mirar sus propios intereses y no los de la Nación, la causa de nuestra decadencia. La sociedad a través de sus instituciones no es ajena, en algún nivel, de determinada responsabilidad. ¿Tendremos la suficiente madurez como sociedad para crear "una isla de esperanza en un mar de insensatez". No creo en frases hechas. Nadie está condenado al éxito o al fracaso. Que nuestro país goza de un nivel cultural apreciable, con una opinión crítica e independiente, es una verdad de Perogrullo. Pero también es real la existencia de un gran número de personas que no han accedido a la educación básica, o que abandonan sus estudios primarios o secundarios para buscar un trabajo que les permita cubrir las necesidades básicas necesarias para la vida. Es aquí donde el Estado ausente es el responsable por no administrar los recursos de los contribuyentes en políticas de Estado a corto, mediano y largo plazo que solucione la cuestión de fondo en vez de medidas cortoplacistas de carácter prebendario y electoralistas. Debemos aprender que los gobiernos son temporarios pero el Estado es permanente y ajeno a grupos de poder que lo consideran como una presa a conquistar.

Nuestra primera institución es el Estado. Si lográramos uno de carácter estable, respetado por todos, ágil, que promoviera políticas que estimularan los emprendimientos económicos yque tendieran al crecimiento, pero con reglas de juego claras para evitar los abusos del mercado, con una política de desarrollo social que acompañara el crecimiento. la situación sería mejor. Con estrategias que protegieran a los que no puedan competir (este no es una mala palabra) o estén más desprotegidos con planes de formación y educación, pero incentivando la creatividad y el esfuerzo. Un Estado equilibrado que se constituya en el fiel de la balanza de la sociedad con los distintos actores sociales, económicos y corporativos. A mejor Estado mejor calidad de vida de los ciudadanos.

Alejo Vercesi