Sobreviviendo en Fisherton
Sobrevivo en Fisherton. En la madrugada del jueves, y en bulevar Argentino entre Donado y la colectora, se formó una pileta de agua en algunos tramos con 90 centímetros de altura. Cuando en...

Viernes 28 de Diciembre de 2012

Sobrevivo en Fisherton. En la madrugada del jueves, y en bulevar Argentino entre Donado y la colectora, se formó una pileta de agua en algunos tramos con 90 centímetros de altura. Cuando en Santa Fe capital se desbordó el río Salado, se creó un Ministerio de Recursos Hídricos. Un disparate: no hay entidad administrativa para una cartera así. Si el problema hubiera sido una gran tormenta, ¿el ministerio sería de rayos y centellas? ¿Qué les pasa? Ya transcurrió un año con la nueva intendenta. El cuarto año es para trajinar la política partidaria y personal. Cuanto mucho se gestiona en los dos años del medio. El que ya pasó fue para las fotografías. Y bien hecho, pues nuestra funcionaria es guapa y cuando discursea asombra. Stop. Carezco de cloacas. De desagües pluviales. De agua corriente pues no hay presión. Por la tormenta se cortaron la energía eléctrica, el teléfono, el cable de la televisión, explotaron caños en la calle, cayeron ramas grandes, pues no hay poda. La iluminación callejera es muy mala y la pagamos en dos facturas: la tasa y la EPE. Y sé que planean que la solventemos dos veces más, en otros tributos: ¡quieren cuatro! Pasa un patrullero por mes para “excursiones de pesca”, deteniendo cualquier auto y exigiendo papeles. Me temo que para el socialismo gobernar consiste en aumentar los impuestos –aumentos terroríficos respecto a servicios espantosos– y acomodar a su muchachada. ¿Por qué tanto frenesí por los cargos públicos? Y si objetan que la tormenta fue incalculable, sea. Pero también la imprevisión municipal. Según Bernard Shaw, “quien a sus 20 años no es socialista es un canalla. Y quien a sus 40 años es socialista, es un imbécil”. Discrepo. A lo mejor porque tengo 30.

Julio Chiappini