Viernes 06 de Noviembre de 2009
El pasado 26 de octubre me presenté ante la Fiscalía Nº 2 de Rosario, a cargo de Ismael Manfrin, a fin de denunciar la continuada e ilegítima interrupción del tránsito en las esquinas de Santa Fe y Dorrego, causando un enorme trastorno a los ciudadanos que ejercen el derecho de transitar libremente por la vía pública. Denuncié la inacción del gobierno de la provincia por el posible incumplimiento de los deberes de funcionario público. Procedí el 29 de octubre a la ampliación de la denuncia penal mencionada mediante el aporte de prueba documental. La mencionada actitud nada tiene que ver con una posición de animosidad ante el justo reclamo de los trabajadores de la empresa Mahle. Por el contrario, adhiero y me solidarizo con sus reclamos. Pero lo que resulta aberrante es esta práctica que se ha hecho común en la Argentina de reclamar cortando arterias y autopistas por las que transitan ciudadanos que tratan de cumplir con sus obligaciones y que nada tienen que ver con quienes dieron lugar a las protestas. Es una actitud perversa que en lugar de dirigir el reclamo a quien corresponda se ensañen con la ciudadanía toda, exacerbando los ánimos ya encrespados de quienes tantos obstáculos tenemos que sufrir para vivir en la Argentina. Si no tomamos entre todos un cauce de racionalidad y comprendemos que para vivir en sociedad, en un sistema democrático y pluralista, se requiere un mínimo de orden, no haremos más que agravar nuestros problemas y dirigirnos a una sociedad que se parezca a una jungla de todos contra todos.
Carlos M. Corbo, DNI 12.700.527