Martes 28 de Julio de 2009
En menos de 24 horas la población se conmovió por el caso de dos perros que atacaron a sus respectivos dueños. Estos desgraciados acontecimientos se podrían haber evitado si no se dejara librada a la conciencia individual la compraventa de ejemplares de cualquier índole. Los criaderos clandestinos (no habilitados) y sin ningún tipo de regulación son la consecuencia de la inexistente capacidad de gestión del actual gobierno municipal. No existen –etiológicamente hablando– razas peligrosas, porque de por sí la naturaleza del perro no es atacar a su manada (familia) sino de establecer liderazgo, pero el tema que tiene explicación científica sería largo de describir en pocas líneas. Hasta que no haya un compromiso fehaciente desde las autoridades hacia la población, estos hechos seguirán pasando lamentablemente. No se deberían comercializar ningún tipo de animales sin el pedrigee correspondiente. Los proteccionistas, asiduos concurrentes a hacer asistencia sanitaria a las villas de emergencia, hemos denunciado hasta el cansancio los criaderos de pitbull, rotwailler, bull terrier y cuanta raza se les ocurra. No tienen controles sanitarios y vuelcan a la ciudad más problemas que beneficios. La indignación de una funcionaria pública es bien secundaria y sin importancia relevante. Se tendría que sentar a trabajar y releer las propuestas que le hemos presentado para normar los criaderos de perros. ¿Será que sigue siendo no conveniente "tocar" a ciertos sectores de la población de Rosario bajo la excusa de que es su fuente de trabajo? Entonces y hasta tanto no se tomen medidas al respecto tendremos que seguir lamentando cíclicamente que este tipo de hechos sea tapa de diario.
Verónica López Nordio, veronicanordio@gmail.com