Sobre los vínculos rotos
Los recientes saqueos nos han enfrentado a una nueva oleada de vandalismo que no se aparta en general de otros que se realizan con guantes blancos.

Viernes 04 de Enero de 2013

Los recientes saqueos nos han enfrentado a una nueva oleada de vandalismo que no se aparta en general de otros que se realizan con guantes blancos. Las noticias deplorables que hemos leido referidas al Poder Judicial relacionadas con desvíos de fondos de cuentas embargadas, los contubernios no aclarados aún de sectores de las fuerzas del orden con el narcotráfico, son hechos públicos. Lo menciono porque me propongo comentar el artículo sobre “Jóvenes marginados que no logran generar un vínculo con la escuela”, publicada en este diario el domingo 30 de diciembre pasado, en el que se cita al antropólogo Maximiliano Toni, según el cual pareciera acentuar las causas de la marginalidad de los jóvenes en el divorcio entre capacitación escolar y mundo del trabajo. Si bien puede ser un elemento a tomar en consideración, como docente de adolescentes puedo afirmar que el quiebre con las normas sociales y la legalidad, preexisten a la escuela; muchos alumnos llegan a la misma prácticamente arrasados por cuestiones familiares y económicas de diversa índole y a su vez no están ausentes en un mundo donde lo que se cae a pedazos es todo el aparato social desde los jueces a los cartoneros, desde los políticos a los comerciantes. Y todo eso ocurre más allá de la capacitación laboral que puedan obtener en cinco años de permanencia en un colegio. Vivimos en una sociedad anómica por excelencia, irrespetuosa de las leyes, consagratoria de incapaces, enriquecedora de ignorantes, y eso se ve, se nota, se publica, se hace evidente a los ojos de todos. Eso es verdadera violencia, porque a nuestros alumnos tratamos de formarlos en el respeto de las leyes y de los derechos de los demás, y ese es el vínculo que después ven que está absolutamente violado en la vida cotidiana. Mucho más incidente que el nexo existente o no entre trabajo asalariado y escuela, el vínculo que a todas luces ha dejado de existir es el de las garantías que deben funcionar desde y con los poderes públicos y lo que estos permiten, y se permiten arbitrariamente en función del poder conferido por el Estado. Ese es el puente que hay que reconstruir y que por su parte, la escuela siga haciendo lo que debe: educar, capacitar, instruir, con las necesarias modificaciones que adecuen capacitación y trabajo. Lo que de por sí, es otro tema y otro problema.

Carlos Italiano
latinia@fibertel.com.ar