Sobre los regalos navideños
Un periodista decía que los regalos navideños abren a veces conflictos, merced a comparaciones. En mi medio siglo largo que tengo y una familia numerosa, esto jamás se dio, afortunadamente.

Jueves 07 de Enero de 2016

Un periodista decía que los regalos navideños abren a veces conflictos, merced a comparaciones. En mi medio siglo largo que tengo y una familia numerosa, esto jamás se dio, afortunadamente. Tampoco lo había escuchado ni me enteré hasta hoy de un caso concreto. Si bien ya somos grandes, todos hemos sido niños y adolescentes y la convivencia familiar también muestra en toda familia, un nivel económico concreto. Los chicos conviven en el día a día con esto. Ello no implica que el periodista que aludo no haya tenido ésta experiencia o haya conocido de esas vivencias. Hizo hincapié en que los padrinos deberían ponerse de acuerdo para que el obsequio de ellos no supere al de los padres, lo cual a veces se hace notorio para los chicos. Cada uno sabe hasta donde le aprieta el zapato y en el afán de dar hasta donde uno puede, la satisfacción de conocer lo que un hijo anhela o le gustaría induce a adquirirlo. Respeto el punto de vista del conductor, pero disiento. Los chicos deberían conocer que, a parte del afecto inconmensurable plasmado en el obsequio, está lo que los padres disponen para gastar y entregarles con amor lo que pidieron o lo que les gustaría. Al margen del material con que está hecho, si tiene luz, sonido o movimiento. Si otro le obsequia, en este caso los padrinos (o un tío o una abuela) el mismo regalo u otro con características que lo hacen más imponente, se va a entusiasmar por el más completo, sin que ello signifique un desprecio, ni que lo lleve a un análisis frío de lo que pudo costarles a sus seres más amados. La educación es básica. como los valores incorporados desde pequeños, seguidos en su crecimiento y desarrollo. Es claro que la posibilidad de cada familia es distinta, y no es novedad para ellos. Viven en sociedad y no en una isla. Los regalos imponentes o soberbios de otros familiares les dará una alegría diferente sin que el de los padres, o el de cada uno de ellos si no conviven, tenga desde lo afectivo y de la posibilidad concreta material que el niño sabe, un sabor traumatizante. Por eso el amor, el diálogo y la verdad, son pilares que reafirman la personalidad del chico, y es importante desde mi convicción, que esto los acompañe siempre. Es más, se puede acordar con los padrinos. Pero no se puede prever los obsequios de otras personas, sean o no de la familia. Desde el ángulo de los chicos, cada día del mes y del año los hace comulgar con la realidad material de cada hogar. Los valores, los principios, los ejemplos, la crianza impartida son básicos. De ahí que les guste más el regalo de un vecino o pariente, me parece que incomoda más a los padres. Los chicos saben que la dedicación, el tiempo y el placer en la elección, sea por pedido o sorpresa de quién lo recibe, tiene un infinito amor y sacrificio. Ya recibieron regalos, tuvieron de más y menos precio y el amor renovado de la Navidad en los adultos, esencialmente de los padres. Trasladar esa idea a 2016 es el mensaje.

DNI 14.510.012