Jueves 08 de Enero de 2009
En la edición de La Capital del 26 de diciembre se comenta la triste evolución de una persona que falleció por atragantamiento de un trozo de comida en la cena navideña. Al cuadro se lo conoce por "la muerte del restaurante" y durante muchos años se lo confundió con un infarto de corazón. Obedece al impacto del bolo alimenticio en las cuerdas vocales cuando se intenta deglutir un trozo de comida demasiado grande o mal masticado. En nuestro cuello, los orificios por donde ingresa el aire a los pulmones o la comida en dirección al esófago se encuentran muy cercanos uno del otro. En el instante de la deglución, se eleva una membrana cartilaginosa denominada epiglotis, la cual ocluye el "camino" del aire protegiendo la integridad de la función pulmonar. Situaciones de ansiedad, apresuramiento, preocupación o hilaridad son factores que favorecen
la incoordinación motora. El cuadro prácticamente no tiene solución en el lugar del accidente pues, si no se logra la desimpactación con las medidas descriptas en la infografía adjuntada en la nota, como la compresión del abdomen o varios golpes fuertes en la espalda, en tres minutos las lesiones cerebrales serán irreversibles. Me permito opinar, en base a la experiencia de haber asistido a personas en estas circunstancias y por la recopilación de datos de casos similares, que la introducción de un dedo para extraer al cuerpo desviado como se informa en el artículo puede provocar una mayor obstrucción de la vía aérea o, a quien lo introduce, lesiones por mordedura involuntaria del obstruido. Las maniobras de resucitación como la respiración boca a boca y el masaje cardíaco también son ineficaces por el impedimento al ingreso del oxígeno. Como prevención, es aconsejable que la ingesta de alimentos sea un acto consciente no acompañado en lo posible de expresiones emocionales como risas, llanto o accesos de tos. En relación a los niños es importante remarcar que las madres no les exijan comer cuando se niegan a hacerlo, ya que esa función debería ser una actividad natural y placentera. Si aconteciera el atragantamiento, deberá colocar al pequeño en posición invertida tomándolo de los pies y comprimiendo con fuerza su tórax o apoyarlo sobre
sus piernas con el torso hacia abajo. El objetivo es lograr la expulsión del trozo de comida mediante la salida brusca del aire retenido en los pulmones. El cuadro no es frecuente pero cuando ocurre, por el escaso tiempo con que se cuenta y la ansiedad que provoca, se transforma en una situación de elevado riesgo para la vida.
Semy Seineldin
semysei@doctor.com