Martes 23 de Junio de 2009
Señor gobernador y ministro de Seguridad: el asesinato de un policía la semana pasada, tiene que ver con los problemas diarios que atraviesan los uniformados por el miserable sueldo que reciben. Muchos viven en condiciones de pobreza, en barrios marginales con familias numerosas que, para darles de comer y tratar de sobrevivir, hacen cualquier tipo de adicional en negro, en condiciones inhumanas, excediéndose en cantidad de horas y haciéndolos en lugares de alto riesgo. Por eso hoy en día para un delincuente común es muy fácil abatir a un policía. Es que cuando poseen un chaleco antibalas, el mismo suele estar vencido y cuentan con la munición limitada y un armamento obsoleto, ya que el Estado no provee. Por eso quiero hacerles llegar esta carta para que tomen un poco de conciencia de la cruel realidad que atraviesan los uniformados, que son ciudadanos igual que nosotros, pero no pueden reclamar.
Leandra Leguizamón, leandraleguizamon@hotmail.com