Sobre la "reducción de daños"
El Concejo Municipal, en voto unánime, ha decidido aplicar la política de "reducir daños", sugerida por Naciones Unidas a quienes consumen pastillas mezcla de anfetaminas y sustancias ilegales, donde no están exentas la cocaína ni la marihuana...

Martes 03 de Mayo de 2016

El Concejo Municipal, en voto unánime, ha decidido aplicar la política de "reducir daños", sugerida por Naciones Unidas a quienes consumen pastillas mezcla de anfetaminas y sustancias ilegales, donde no están exentas la cocaína ni la marihuana, y que generalmente consumen quienes asisten a fiestas denominadas electrónicas, donde se baila compulsivamente o se salta al compás de música con fuerte ritmo. Esta situación lleva a deshidratarse a quienes la practican, por lo que es necesario consumir agua, que es vendida a precios exorbitantes. Las recientes muertes registradas en Costa Salguero han disparado esta acción. Estas personas, denominadas "chicos" son en muchos casos personas que cuentan con mayoría de edad, con alta instrucción, de familias de clase media y de buena o alta posición económica. Asistir a estas fiestas puede insumir de dos mil a cinco mil pesos de gastos, entrada, consumo y varios. Nadie los obliga, lo hacen deliberadamente y cuentan con conocimientos suficientes para discernir entre lo bueno y lo malo. ¿Cuál es el objetivo actual? Cambiar el enfoque, ya que no hay que verlos como drogadictos, sino como que padecen un problema de salud. ¿Y los que venden y comercializan en estos lugares abiertamente cómo se denominarían? ¿Ya no serían narcotraficantes? No lo sabemos. Se dice que hay que garantizar el agua en esos lugares, y hasta que habría que aconsejar y analizar las sustancias que consumen, tratando de encontrar qué sería menos dañino. Estos "señores de la unanimidad" nada han hecho hasta ahora para reducir los daños en los menores de edad o jóvenes que viven en la marginalidad, en las villas, y que mueren mucho más rápidamente por ingerir las peores versiones del paco, y que por su vulnerabilidad son usados para delinquir. ¿Esta actitud no es una manera de legalizar la droga? ¿En Naciones Unidas conocen nuestra realidad? ¿Saben qué pasa en Rosario? ¿Les habrán contado nuestros concejales que esta sociedad en la que vivimos está enferma? Lo confirmamos día a día. ¿No habría que iniciar un debate profundo entre padres, hijos, docentes y gobernantes? Yo creo que sí.

Miguel Amado Tomé