Lunes 08 de Febrero de 2016
El irritativo y provocador tropo del ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, en la conferencia de prensa del 13/01/16, al decir: "Queremos que al Estado no le sobre la grasa de los militantes", mereció los más diversos repudios entre los que se destaca una nota de Javier Carrodani: "Desbarrancó feo el ministro Prat Gay" (Crónica, 14/01/16, p. 2). ¿Quiénes son los militantes? Son los hombres y mujeres, particularmente jóvenes, que despliegan las tareas propias del activismo en las esferas políticas, sindicales, sociales, religiosas, comprometidos con los ideales que los mueven. La tarea de los militantes políticos —más precisamente— no lleva el sello de una determinada corriente sino más bien la nobleza de los objetivos que los inspira: los hay en todos los partidos y la mejor compensación por sus tareas sigue siendo la satisfacción íntima del deber cumplido. El despropósito declarado por el titular de la cartera económica —que no debía ignorarlo— evoca en la memoria la contraposición de "los grasas" con la "gente bien", que históricamente el peronismo no hizo más que subirlo a la superficie. La connotación de la desafortunada expresión apuntó seguramente a militantes con prenombre y apellido: los jóvenes kirchneristas. La misma memoria —implacable— nos presta la imagen emotiva del enorme dirigente gremial Raimundo Ongaro (CGT de los Argentinos), que en la inolvidable película de fines de los 60' "La Hora de los Hornos" (Octavio Getino y otro), acude a una cita del profeta Job (VII:1) en alusión a esta práctica tan honrosa de la política: "Militancia es la vida del hombre sobre la tierra" y hasta primero la dice en latín: "Militia est vita hominis super terra", que bien se traduce como "La vida del hombre sobre la tierra es lucha". Ni el prestigio del noble origen del término ni su vigencia plural fueron suficientes para evitar que el aludido funcionario se encargara de bastardearlo alegremente. Más allá de la desbarrancada del ministro, preocupan —y mucho— las políticas desplegadas que reflejan el desprecio por la militancia y por el pueblo, mayoritariamente "los grasas". Por ejemplo, el renovado espacio público que se advierte de este funcionario de hacienda puesto por decreto del presidente —no votado— revela la creciente supremacía de la economía —que debería limitarse a la administración del erario público—, por sobre la política entendida como el ejercicio legítimo del poder del Estado en función del bien común de la población. Muestra que no le importa el bienestar general, el reciente trueque de letras de la deuda pública dispuesto por DNU (Nº 211, del 23/12/15), derogando el art. 52 de la ley de Presupuesto 2016 (Nº 27.198), con quita de capital y aumento notorio de la tasa de interés en perjuicio de la renta nacional, con lo que se incrementa el endeudamiento público y se externaliza la deuda en favor de algunos bancos que no son de los argentinos, deuda que terminarán pagando el pueblo y más duramente "los grasas".
José Albrizio
DNI 7.685.289