Martes 03 de Febrero de 2009
En estos días comenzó la discusión por los aumentos salariales. Techos y pisos, porcentaje más o menos, constituyen la pugna entre sindicalistas y empresarios. El gobierno pide a ambos sectores solidaridad y prudencia. El desempleo es una amenaza latente, pero no real. Y el espíritu de la redistribución sobrevuela la escena. Los espectadores de esta reiterativa tragicomedia comentan en voz baja algunas frases comunes: ninguna es muy optimista. El guión de la obra no cambia desde hace años; sólo hay una rotación de los actores. Salga lo que salga de la discusión, no será recibida de manera muy festiva por parte de los espectadores. Saben que cualquier cifra será insuficiente porque el atraso salarial se arrastra desde hace años; porque el precio de las cosas es una liebre que en este caso sí le gana a la tortuga; porque un aumento salarial no significa una "devolución" de lo que se le ha quitado a los trabajadores en las últimas décadas; porque la dignidad del salario no está en la mira de los actores de esta reiterada obra; porque la redistribución es una consigna –casi latiguillo– y no una intención… Y finalmente, porque los espectadores estamos cansados de esta tragicomedia y, sobre todo, estamos hartos de estos actores… De todos los actores.
Gustavo Rosa, DNI 16536260, afortunat@hotmail.com