Domingo 05 de Enero de 2014
Un estudio llevado a cabo por Inés Camilloni, investigadora del Conicet, determinó que la frecuencia de olas de calor que agobian a los habitantes de las grandes ciudades se duplicó durante los últimos 30 años. Dicho estudio pronostica “que la frecuencia de dichas olas crecerá aún más y pondrá más en riesgo a la gente. Hoy se estima que las olas de calor son la causa del 10% de las muertes que se producen en verano en la ciudad. Al aumento de la temperatura, se le sumó el impacto de las actividades humanas... hay más cemento y más calor por actividades, como la refrigeración. Hay también pocos espacios verdes en la ciudad, y se sabe que los parques y plazas son clave porque sirven para enfriar el aire, y la ciudad debería disponer de más parques y plazas, promover la instalación de techos verdes y jardines verticales. En la construcción, se deberían usar materiales que no absorban la radiación solar y los edificios no deberían necesitar refrigeración permanente”, agregó la investigadora. Vengo a citar conclusiones de una científica para apelar simplemente a la reflexión del gobernador de la provincia y de la intendenta de Rosario respecto del emprendimiento de 1.200 viviendas en decenas de miles de metros cuadrados de los terrenos del ex Batallón de Comunicaciones, hoy felizmente utilizados para esparcimiento y deporte, ya que esa cementación implicaría primero el cercenamiento de un valioso espacio y reserva ambiental de la zona sur y en segundo lugar serían lamentables las consecuencias ambientales que representaría, ya que que los funcionarios han desestimado la falta cotidiana en nuestro barrio de infraestructura en materia de servicios (carencias vividas diariamente por los vecinos y agravadas en diciembre al colapsar la corriente eléctrica y cortarse el agua). La necesidad de viviendas es una realidad, pero deberían materializarse previéndose el desarrollo de obras en materia de servicios públicos básicos y elementales, con los debidos estudios que atemperen las contingencias ambientales y tratando de preservar los pocos y valiosos espacios verdes que aún van quedando en esta ciudad cada vez más contaminada. El replanteo inmobiliario del ex Batallón debería hacerse ya, antes de lamentar sus penosas consecuencias.
Patricia Macre. DNI 13174371
Recaudación y multas
La recaudación por multas por infracciones de tránsito debería ir a entidades de bien público, o para fundaciones de carácter social para evitar abusos. Hay incrementos en servicios y tarifas y en este momento donde la desesperación es tal que ya hablan de cuasimonedas. Las infracciones por exceder la velocidad permitida por 5 ó 10 kilómetros, no tienen otro fin que el de recaudar. La otra irregularidad es responsabilidad del municipio, calles rotas, pozos, depresiones, de circulación tortuosa, y muchísimas de ellas en mal estado crónico. Falta de iluminación en muchas arterias (ejemplo deplorable en avenida Francia, por mencionar alguna). La falta de señalización correcta. semaforos quemados unos, encendidos otros. La falta de nombres en las arterias, en muchísimas calles y en especial las que están aledañas a las avenidas, y mucho más en la periferia. La falta de un transporte adecuado al siglo XXI. Ni subte, ni aéreo, ni terrestre elevado, ni trenes que unan a la región y que tengan estaciones que circunden la ciudad, con servicios de la ciudad que desde allí la crucen y lleguen al centro. ¿Hay alguien pensando en Rosario 2030? Quizás el costo de las multas debiera ser un porcentaje del valor del automóvil, no que le cueste lo mismo a quien tiene un Renault 12 que a quien posee un Mercedes Benz, porque el mismo valor implica que el vehículo de poco monto, destinado a uso laboral, sea confiscatorio, y para el propietario del Mercedes le resulte una bicoca y lo aliente a cometer más infracciones. Que se respeten los horarios de carga y descarga y en especial en el ámbito céntrico. Que se controle el doble estacionamiento en instituciones y escuelas, todos los días sin que haya una mirada tan benévola. Por lo expuesto, se debería sancionar con multas a los funcionarios que sean permisivos para unos y no para otros. Y una recomendación, por favor eliminen la bisicenda de avenida Pellegrini, es absurda. Esta avenida está para descomprimir. Hay culpas para repartir, y quizás no se salven ni los unos ni los otros.
Miguel Amado Tomé