Sobre el paro agrario
El ganado no sabe de feriados ni de descansos en Calafate, los cultivos no calman su sed con aguas Perrier, las abejas no disponen en cada ingesta de arreglos florales en sus mesas. Los involucrados con la vida agraria sabemos que esto es de sol a sol, cada día, cada semana, cada año. Estamos en un nuevo paro. Despreciable para "el modelo", fútil para los que la viven fácil, importante para los que no queremos ver que el esfuerzo de años se derrumbe...

Lunes 31 de Agosto de 2009

El ganado no sabe de feriados ni de descansos en Calafate, los cultivos no calman su sed con aguas Perrier, las abejas no disponen en cada ingesta de arreglos florales en sus mesas. Los involucrados con la vida agraria sabemos que esto es de sol a sol, cada día, cada semana, cada año. Estamos en un nuevo paro. Despreciable para "el modelo", fútil para los que la viven fácil, importante para los que no queremos ver que el esfuerzo de años se derrumbe. Mantener e intentar hacer crecer un emprendimiento mínimo lleva años de duro trabajo. Los pequeños y medianos productores lo saben. También saben que una sequía, un "mercado" adverso, la inflación o el cambio de reglas "durante la marcha" por parte de un gobierno, pueden arruinarlo todo, y sin embargo se vuelve a intentar. El compromiso del productor rural con su medio de subsistencia es directo, al igual que el docente, que el mecánico, que el empleado bancario, que cualquiera de nosotros que trabaja con pasión por su actividad y con responsabilidad. Sería bueno que meditemos sobre esto. No se trata de sociedades, federaciones o cooperativas rurales, se trata de trabajadores (de la tierra) a los que, cuando "alguien" lo dispone, se les confisca arbitrariamente parte de su sustento. Es como si al empleado público se le dijera que parte de su salario debe reducirse en un 13 por ciento.
 

Fabio Gandolfo,
fhgandolfo@gmail.com