Sobre el interés superior del niño
Mucho se ha hablado del interés superior del niño en estos días, y a pesar de que dudo que la mayoría lo sienta realmente al decirlo, yo sí voy a hablar del interés superior del niño. Pero no de todos los niños.

Miércoles 30 de Junio de 2010

Mucho se ha hablado del interés superior del niño en estos días, y a pesar de que dudo que la mayoría lo sienta realmente al decirlo, yo sí voy a hablar del interés superior del niño. Pero no de todos los niños. Hay una realidad y es que, aunque algunas instituciones religiosas nieguen, los niños gays existen. No sé si es uno cada diez niños o cada cien, pero existen. ¿Alguien se preocupó por ellos en estos días? No voy a meterme en un tema tan controversial como la adopción por parejas homosexuales, voy a hablar de la adopción de los homosexuales. Claro está que a esa edad temprana, ni el juez que otorga la tenencia, ni los nuevos padres, ni el chico en cuestión saben que es gay. Pero entonces, ¿le damos este niño a cualquier pareja? ¿Cualquier pareja va a poder criarlo y amarlo? Por el interés superior del niño, yo creo que no. Se debería considerar la tolerancia y la homofobia de los posibles padres, y en muchos casos, negarles la adopción. No se sabe que es gay, pero podría serlo, y en ese caso, esos padres no serían el ambiente más propicio para el desarrollo sano de ese niño. Negárselas, porque en un futuro ese niño podría resultar que fuera gay. Escuché a mucha gente por televisión hablar, a mi criterio, barbaridades sobre los homosexuales. No sé si una pareja homosexual es buena para el desarrollo de un niño, lo que sí sé es que quienes los tratan de enfermos no son lo mejor para el niño. Un entorno cargado de intolerancia, odio y homofobia no podría serlo. Un entorno donde el niño, ya adolescente, se reprima, sufra y sienta vergüenza de quién es sin saber por qué, no es lo ideal. Lo sé por mi experiencia personal, y lo sé por un poco de sentido común. No cualquier persona puede adoptar o tener hijos, no por su sexualidad, sino por su capacidad de amar y aceptar al otro tal cual es. Muchos seguramente se opondrán a lo que digo, ya que, por más que esos posibles padres fueran homofóbicos, lo que importa son las mayorías, el interés superior de la mayoría, en este caso de los niños no gays, a quienes sí podrán criar dándoles amor y respeto. Mientras que los niños gays, junto al resto de los gays, siguen relegados en una posición de ciudadanos de segunda, sometida a lo que las mayorías dictan.

Matías Drew,

drewusdd@hotmail.com