Miércoles 07 de Marzo de 2012
La referencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su discurso del 01/03 pasado a los docentes, y en particular a los de Santa Fe aprovechando la presencia de Bonfatti en el recinto del Congreso, no son desafortunadas, son sencillamente el producto de un cabal desconocimiento de la labor y de la problemática docente. Y cuando esos dichos salen por cadena nacional para llegar a todos los argentinos se transforman en armas prácticamente letales, ya que nadie podría pensar que la presidenta de una nación habla desde la ignorancia. Pero es así, si no tenemos que pensar en algo mucho más perverso, la burla. Para aclararlo a todos, los docentes en Santa Fe trabajamos hasta fin de diciembre y según nuestra antigüedad nos reincorporamos en diferentes fechas a partir de los primeros días de febrero ¿Dónde están los tres meses? Por otro lado nadie da clases sin prepararlas previamente, sin corregir en su casa, sin reuniones de departamento, sin plenarias, sin elaborar planificaciones; y todo eso fuera del horario de clases. ¿Dónde están entonces las "nada más que 4 horas"? Además, le pareció de algún modo suficiente los 4.000 pesos mensuales como salario ¿Cómo no se le ocurrió, ya que de salarios se hablaba, opinar sobre el modo en que los legisladores nacionales mejoraron sus salarios llevándolos a 10 veces más que un docente? ¿Será que eso sí le pareció justo y no desproporcionado? Los tenía a todos de frente, hubiera muy bien podido darles su opinión sobre el descarado dietazo legislativo y no caer sobre el más débil que ni sueña con pedir el 100 por ciento de aumento. No es un gran orador el que no lee, sino el que sostiene un discurso con lógica y pasión, a ella le falta mucho, pero mucho; ella simplemente no lee sus discursos, y así le va, es el modelo exacto de lo que se prohibe en oratoria: falta de coherencia, falta de conocimiento y altisonancias gratuitas.
Carlos Italiano, latinia@fibertel.com.ar