Sobre el control a los geriátricos
Cuando se procede al control de los hogares geriátricos, éstos deben estar a cargo del Estado, provincial o municipal, regirse por leyes, normas nacionales e internacionales.

Jueves 20 de Marzo de 2014

Cuando se procede al control de los hogares geriátricos, éstos deben estar a cargo del Estado, provincial o municipal, regirse por leyes, normas nacionales e internacionales. Las municipalidades tiene que "colaborar" con las reparticiones provinciales para que las mismas sean cumplidas. Para ello, están reguladas por ley provincial 9847, decretos 1453/86; 6030/91, y las ordenanzas municipales 8875/2011. En julio de 2007, por resolución N° 814, a la ministra de Salud Silvia Simoncini se le ocurre dar curso a una iniciativa de la Dirección General de Auditoría Médica Provincial, que propuso la creación de los "Hostales de Larga Estadía para Adultos Mayores" (Holepam), destinados a los ancianos autoválidos o independientes, que pueden higienizarse, alimentarse y movilizarse por sus propios medios y que sean establecimientos hasta 16 personas, que permitan alojar personas menores de 60 años y algunos ancianos dependientes. Los requisitos de recursos humanos obligatorios se reducen a médico y enfermera. La Municipalidad, entusiasmada, tomó estas instituciones y les fue agregando requisitos no contemplados en la ley. Los cerebros provinciales y municipales del Holepam se "olvidaron" de que ya eso en la práctica existía en los hogares geriátricos dependientes del Ministerio de Desarrollo Social provincial, creando conflictos de jurisdicción inexplicables. Para hacer un control, hay que saber qué controlar; los ‘controladores' deben estar capacitados profesionalmente para controlar lo que se propone ‘controlar'. Para ello existen los profesionales que se capacitan en geriatría y gerontología. Parece ser que para la Municipalidad eso no es necesario, y tiene un equipo auditor con una perito calígrafa, una contadora, un médico cardiólogo, una licenciada en bromatología, arquitectos. Obviamente, no tienen capacitación apropiada, pues se necesitan médico auditor geriatra, enfermera, nutricionista, trabajadora social y arquitecta que estén especializados con cursos de posgrado en gerontología. La auditoría debe hacerse por especialistas en auditoría, respetando las normas internacionales ISO 12001/2011, en forma sistemática, programada, periódica, normatizada, basada en la evidencia, con trazabilidad acorde a los criterios de auditoría especificados, no buscando la sanción, sino incrementar la calidad del servicio, anteponiendo la satisfacción de los residentes y el trato humano de la prestación. O sea, los controles municipales, así como están, no sirven, perjudican, mejor es suspenderlos.

Jaime Kolinski