Sobre censura y mesura
Dicen que cuando uno no puede encontrar los términos justos a una buena explicación una manera de expresarlo es por lo opuesto. La Corte Suprema de Justicia pidió a los que gobiernan mesura en sus términos. Al que le quepa el sayo que se lo ponga y pareciera ser que el primero que se nos viene a la mente es un legítimo Louis Vuitton.

Viernes 12 de Marzo de 2010

Dicen que cuando uno no puede encontrar los términos justos a una buena explicación una manera de expresarlo es por lo opuesto. La Corte Suprema de Justicia pidió a los que gobiernan mesura en sus términos. Al que le quepa el sayo que se lo ponga y pareciera ser que el primero que se nos viene a la mente es un legítimo Louis Vuitton. Algo desmesurado es algo que se considera excesivo, desenfrenado, sin templanza en el comportamiento. Va de suyo que un presidente debe entonces guardar mesura y esto no tiene que ver con la personalidad o con conductas privadas, y diría que hasta esto también sería discutible, sino por el enorme respeto al cargo que circunstancialmente ostenta. Pero la paradoja mayor fue intentar vincular la mesura con la censura. Si bien pueden tener un valor fónico similar, nada más desafortunado que unir estos dos términos en su significado por los simples sonidos. Claro, salvo que como excusa supongamos que el asesor en comunicaciones sugiera no dejar el titular de mañana sin desplazar cueste lo que cueste y otra vez rayamos en la desmesura. Realmente hablar de censura son palabras mayores, hiere a quienes la sufrieron, estremece a quienes hacen de la palabra y el pensamiento no sólo una forma de trabajar sino de sentir y vivir. Nueva desmesura también como aquella vez que vinculara el terror de la dictadura con la televisación deportiva al referirse al secuestro de goles. La prudencia, que es una virtud, supone actuar con reflexión y precaución para evitar posibles daños y en todo caso nos involucra a todos, pues me refiero a daños a la Nación, señora presidenta.

Lidia Giovannoni, lidiagiovannoni@gmail.com