Viernes 28 de Diciembre de 2012
Sábado, 7.30 horas, camino por algunas calles céntricas de Rosario. Me deprime ver a tantos jóvenes alcoholizados que salen de algunos boliches bailables. Se ríen a carcajadas, se insultan entre ellos, piden cigarrillos a quienes pasan cerca, molestan a los transeúntes. Hay un sector importante de la juventud que no tiene futuro, disculpen mi sinceridad. Afortunadamente, no son todos los que andan por la vida sin rumbo definido, sin la mínima preocupación por cambiar la realidad que afrontan. Muchos todavía creen que pueden forjar un futuro promisorio, brindemos por eso. De cualquier modo, la pregunta es adónde están los adultos, qué rol desempeñan al evidenciar el comportamiento de numerosos adolescentes. Mientras no haya respuestas y ejemplos de los mayores, de la clase dirigente, será difícil revertir la situación.
Marcelo Malvestitti