Sólo queremos seguridad para todos
Esta carta va dirigida a Gabriel Ganon. Este señor emite su opinión sobre el asesinato de Leandro Zini, pero desde mi humilde lugar creo que dicho sentir carece de objetividad, solidaridad y empatía.

Martes 09 de Agosto de 2011

Esta carta va dirigida a Gabriel Ganon. Este señor emite su opinión sobre el asesinato de Leandro Zini, pero desde mi humilde lugar creo que dicho sentir carece de objetividad, solidaridad y empatía. Primero me gustaría aclarar que con las marchas realizadas no pedimos “por el esclarecimiento del homicidio de Leandro Zini”. Al buscar “esclarecer” en el diccionario encontramos varios significados: poner claro y luciente algo; hacer famoso; poner en claro, dilucidar un asunto. ¿Hace falta poner claro y luciente el asesinato? No. ¿Necesitamos darle fama? Para nada. ¿Hay algo para dilucidar? Creo que todos entendemos qué es un homicidio, pero por las dudas, acá va la definición: muerte causada a una persona por otra, generalmente ejecutada con violencia e ilegítimamente. Lo que pedimos los familiares, amigos de Leandro y vecinos de barrio Industrial es seguridad para todos, paz y que se consideren nuevas alternativas a la ley penal. Las entidades que velan por los menores en conflicto con la ley argumentan que no es conveniente que un menor (o sea, un adolescente) sea privado de su libertad; muy bien, pero ¿qué hacemos? Dijo el padre de Leandro “tiene que ir a una escuela que le enseñe lo que es la vida, y no que él nos enseñe lo que es la muerte”. Me gustaría saber si Gabriel sufrió la pérdida de un ser querido a manos de “uno de los tantos pequeños ángeles siniestros que caminan amenazantes por las calles de Rosario”. También me gustaría saber bajo cuáles criterios un juez de familia dictamina que lo mejor para un menor es estar con su madre biológica, aunque sea drogadicta, enferma de sida y con antecedentes penales, en lugar de estar con una familia adoptiva. Si el homicida de Leandro hubiera sido criado en otro entorno, quizás hoy Leandro estaría vivo porque el delincuente nunca hubiera existido. Estaría con una familia y ambiente favorables para su correcto desarrollo y haciendo lo que cualquier chico de 15 años hace: jugar y divertirse. La nota dice “se le estaba preparando de antemano para ser el asesino buscado, para tranquilidad del odio popular que lo esperaba afuera” ¡¿Qué?! ¿Odio popular? No señor, nos moviliza y motiva el poder vivir tranquilos, nada más. Lo último: ¿quién es la víctima? ¿Jonathan suelto o Leandro, dos metros bajo tierra?

María Eugenia Seghesso / DNI. 30.548.485

N. de la R.: La autora de la carta se refiere al artículo de opinión publicado ayer en la sección Policiales con el título "Un chico culpado y el pánico público", cuyo autor es Gabriel Ganon, defensor provincial de Santa Fe y profesor de Criminología de la UNR.