Martes 14 de Julio de 2009
Tengo un hijo con síndrome down. La vida quiso que fuera mamá de esta manera, y por eso trato de ser la mejor que Pablo pueda tener. Pero me toca luchar para que él pueda tener acceso a todas las herramientas que hay para lograr desarrollarse física y psíquicamente. Sé que la ley de discapacidad 24.901 ampara a mi hijo, y que su obra social tiene que cubrir su educación. Lo que sucede es que si bien Osecac dice cubrir estas necesidades y obliga a los prestadores a brindar su asistencia, la misma no abona a las instituciones y profesionales prestatarios por los servicios, y con mucha lógica, estos no están dispuestos a recibir a Pablo el próximo año. No tengo otras armas para defender a mi hijo. Sólo pido que se cumpla la ley, para poder verlo crecer insertado en la sociedad y de la mejor manera.
Gabriela Soso, gabrielasoso@hotmail.com