Daniel Rearte, coordinador del Programa Nacional de Carne del Inta, explicó que si bien la situación es complicada, ya que para un productor perder 100 cabezas es mucho, la falta de agua tuvo mayor impacto en algunas regiones que en otras.
Daniel Rearte, coordinador del Programa Nacional de Carne del Inta, explicó que si bien la situación es complicada, ya que para un productor perder 100 cabezas es mucho, la falta de agua tuvo mayor impacto en algunas regiones que en otras.
"Hay dos tipos de pérdidas, una es la mortandad de vacas y el otro los por los índices de preñez. La primera tiene distinta magnitud según la región de que se trate", señaló, pero aclaró que esta situación también tiene en relación directa a la recarga de los campos, donde, "hubiese o no sequía iba a ver problemas porque sobran las vacas".
De todos modos explicó que cuando se toman los números agregados a nivel nacional, el problema no fue la alta mortandad de vacas sino "la caída del índice de preñez de este año", ya que "habrá menos terneros y los animales se irán a faena más livianos por falta de peso, en todas las categorías".
Desde su perspectiva, por ahora no va a afectar el consumo, porque hay hacienda. El problema es de acá a dos años.
José Mattievich, del frigorífico con el mismo nombre, dijo que la faltante de hacienda todavía no se siente, pero se va a sentir . "No empezó la exportación a full, el novillo pesado que tiene ese destino, viene de pasto, y pasto no hay", explicó y agregó que los precios internacionales todavía no están en sus mejores niveles ya que la demanda estuvo parada por la crisis internacional.
El empresario señaló que el problema es de largo plazo ya que estima que por la mortandad y el mal estado de las vacas para la preñez, faltarán un millón de terneros para el año próximo.


