Simplemente maestra
Estaba jubilada cuando la conocí después de treinta años de docencia en el año 1959. Trabajó en el Complejo Francisco de Gurruchaga y en la Escuela 156, Provincia de San Luis. Había días que...

Viernes 03 de Septiembre de 2010

Estaba jubilada cuando la conocí después de treinta años de docencia en el año 1959. Trabajó en el Complejo Francisco de Gurruchaga y en la Escuela 156, Provincia de San Luis. Había días que me decía: "Hoy me siento incompleta, tengo mis piernas, mis brazos y mi cabeza, pero me falta algo, quizás la preparación de las clases, el viaje en tranvía. Lo que extraño y añoro son los niños con su rostro iluminado por la comprensión del tema dado o aquellos rostros nebulosos que indicaban que debía dar esa clase con más profundidad, con más simplicidad". Aurelia era una trabajadora del saber. Para enseñar lo que es un cuadrado o un cubo les hizo hacer uno con varillas soldadas. Para enseñar las diferentes capacidades, tenía recipientes de litro, medio y un cuarto. Un día observó la clase un inspector que al irse dijo: "Lo que el niño escribe está bien pero lo que el niño ve y toca no se olvida jamás". Era la primera maestra que viajó a la provincia de Córdoba en un fin de curso y ese viaje lo hizo varias veces, siempre era invitada aún siendo jubilada. Era alegre, se comunicaba con facilidad, era dócil. Pero llegaba a la vehemencia al defender un ideal, una posición diferente sobre todo de la educación. Hace años en un programa radial un locutor preguntaba ¿qué maestra recordaban? Dos oyentes la nombraron como maestra inolvidable, y eso me emocionó. Juntos nos emocionaba escuchar a su madre, una anciana de 99 años, contar que de la escuela la llevaron al río Paraná con su delantal blanco para arrojar flores al paso de aquel maestro que hacía su último viaje desde Paraguay a la Argentina. Por todo esto para mí fue una gran felicidad haber sido amiga de Aurelia Bozzi. Donde descansan sus restos se encuentra una placa que lleva grabado: "Aurelia Bozzi, maestra y amiga". Eso lo dice todo.

Antonia López,

alumna de la Escuela Gabriel Carrasco (1936-1942)