Martes 09 de Noviembre de 2010
El pasado martes 2 del corriente sufrí una descompensación cuando me encontraba con dos de mis hijos en el supermercado de calle Pueyrredón al 700. Al recuperarme dije gracias, varias veces. Sin embargo la palabra parece no alcanzar y es por eso que quiero hacerlo públicamente. Gracias a toda la gente del súper, en especial a Alejandro Benítez, jefe de seguridad, quien se ocupó con diligencia y calidez humana conteniendo a mis hijos y resolviendo la situación. Gracias a quien me socorrió en un primer momento, a quien ni siquiera vi, pero de corazón le agradezco su gesto. Gracias a la gente de Ecco, por su servicio profesional y humanitario. Simplemente eso, en un mundo en el que vivimos rodeados de malas noticias quiero rescatar este hecho, porque gente así es la que conforma un mundo en el que vale la pena vivir. Les deseo lo mejor a todos.
Graciela Albornoz